La Rebelión de Kronstadt
La represión a toda oposición, el Comunismo de Guerra, y las requisas forzadas impuestas por escuadrones de fusilamiento, junto con la propagación del hambre y la pobreza, alejaron las simpatías que muchos obreros y campesinos habían depositado en el bolchevismo. Protestas de obreros y campesinos en contra de las medidas autoritarias bolcheviques fueron frecuentes entre 1918 y 1921, incluyendo múltiples oleadas de huelgas obreras.
La resolución de Petropavlosk
Las huelgas de Petrogrado en febrero de 1921 llevaron a que los marineros de Kronstadt enviaran una delegación para investigar y hacer un informe. Los propios marineros estaban descontentos con la administración de la Marina y habían depuesto a su comandante en enero. El informe de la delegación indujo la aprobación de la resolución de Petropavlosk, como sigue:
- En vista de que los Soviets presentes no expresan la voluntad de los campesinos y obreros, inmediatamente celebrar elecciones por voto secreto, la campaña previa a la elección ha de tener total libertad de agitación entre campesinos y obreros.
- Establecer libertad de expresión y prensa para campesinos y obreros, para los anarquistas y partidos socialistas de izquierda.
- Asegurar la libertad de asamblea para sindicatos y organizaciones campesinas.
- Convocar una Conferencia no partidista de los obreros, soldados del Ejército Rojo, y marineros de Petrogrado y Kronstadt no después del 10 de marzo de 1921.
- Liberar a todos los presos políticos de los partidos socialistas, así como a todos los obreros, campesinos, soldados, y marineros encarcelados en relación con el movimiento obrero y el campesino.
- Elegir una Comisión para revisar los casos de quienes están detenidos en cárceles y campos de concentración.
- Suprimir todos los politotdeli (oficinas políticas) debido a que ningún partido debería gozar de privilegios especiales en la propagación de sus ideas ni recibir financiación del gobierno para tales fines. En su lugar, deben establecerse comisiones educativas y culturales, elegidas localmente y financiadas por el gobierno.
- Abolir inmediatamente todas las zagryadintelniye otryadi (escuadrones bolcheviques de requisa).
- Igualar las raciones de comida para todos quienes trabajan, con excepción de aquellos empleados en oficios perjudiciales para la salud.
- Abolir las unidades de combate bolcheviques en todas las ramas del Ejército, así como los guardias bolcheviques de servicio en los molinos y fábricas. En caso de que tales guardias o unidades de combate sean necesarias, serán nombrados en el Ejército de entre las filas, y en las fábricas, de acuerdo con el juicio de los obreros.
- Otorgar a los campesinos plena libertad de acción respecto a sus tierras y también el derecho a tener su ganado, a condición de que los campesinos manejen sus propios recursos, es decir, sin emplear mano de trabajo contratada.
- Pedir a todas las ramas del Ejército, así como a nuestros camaradas del Ejército kursanti, que se adhieran a nuestras resoluciones.
- Demandar que la prensa dé la mayor publicidad a nuestras resoluciones.
- Nombrar una Comisión de Control de Viajes.
- Permitir la libre producción de kustarnoye con esfuerzo propio.
Esta resolución puede resumirse en que contiene dos exigencias fundamentales: la restauración de la democracia soviética y un compromiso económico con los campesinos.
Revuelta y represión
El primero de marzo, una reunión en masa convocada por el Soviet de Kronstadt respaldó la Resolución de Petropavlosk. Ese fue el comienzo del levantamiento de Kronstadt. Durante los siguientes días los rebeldes intentaron negociar con el gobierno bolchevique. Permitieron que Kalinin regresara a Petrogrado. Ignoraron los consejos de los oficiales zaristas (quienes habían sido contratados por la Marina como asesores técnicos) de tomar medidas militares, entre ellas ataques en el continente. Los bolcheviques no correspondieron y arrestaron a las delegaciones de Kronstadt que llegaron a acuerdos en el continente.
El gobierno atacó en marzo 7, pero fue derrotado, ya que había perdido fuerzas importantes por las deserciones. Un ataque más fuerte el 10 de marzo también fue derrotado, con muchas bajas del lado bolchevique. Finalmente, el último ataque, con fuerzas mucho más numerosas, tuvo lugar el 17 y 18 de marzo, y logró capturar Kronstadt y suprimir el levantamiento.
Legado
Hoy, los y las anarquistas recuerdan el centenario del levantamiento de Kronstadt por dos razones. Primero, demuestra que no es cierto que la única alternativa al capitalismo en Rusia fuera el régimen autoritario y represivo del llamado Partido “Comunista”. Los y las habitantes de Kronstadt lograron mantener vivos los valores originales de la Revolución Rusa y los estaban adoptando de nuevo en contra del gobierno del Partido Comunista por medio de comisarios. Perdieron no debido al rechazo de sus ideas, sino a la situación de agotamiento del pueblo ruso.
En segundo lugar, recordamos Kronstadt porque la verdadera historia de la rebelión es muy diferente a las versiones mentirosas propagadas por varios grupos leninistas y muestra hasta qué punto los bolcheviques se habían desviado de los principios sobre los que se fundó la Revolución de Octubre. Los y las habitantes de Kronstadt querían Soviets democráticos, no una Asamblea Constituyente que sólo pudiera establecer un gobierno capitalista. Ellos y ellas rechazaron la ayuda del extranjero y se dirigieron a los campesinos y campesinas, y obreros y obreras. Mostraron principios siempre más benignos en el curso del conflicto, intentando en todo momento, incluso durante la última batalla, confraternizar con las tropas del gobierno y ganárselas por medios políticos. Algunos leninistas, desesperados por defender la credibilidad de la denuncia al levantamiento en Kronstadt como “contrarrevolucionario”, citan declaraciones de bolcheviques en Kronstadt en el periodo posterior a los hechos. Sólo consideramos necesario señalar que estas declaraciones fueron firmadas por personas encarceladas y amenazadas de ejecución. Por lo general, las declaraciones falsas pueden obtenerse por mucho menos.
Los bolcheviques, que entonces se llamaban a sí mismos el Partido Comunista, celebraron su Décimo Congreso durante el período del levantamiento de Kronstadt. Críticos de la revuelta citan con frecuencia artículos de la Resolución de Petropavlosk como una exigencia de compromiso inaceptable con los campesinos, pero rara vez mencionan que el Décimo Congreso aprobó la Nueva Política Económica, que era un compromiso mucho más amplio. En realidad, los aspectos de la Resolución de Petropavlosk que fueron inaceptables para los bolcheviques fueron aquellos que exigían democracia soviética. Fueron los bolcheviques, y no las y los luchadores de Kronstadt, quienes se pusieron en contra de la clase trabajadora.
Hoy las y los anarquistas trabajan por nuevas revoluciones de las clases trabajadoras y populares en todo el mundo, y luchan por la más plena democracia directa en ellas. Nos inspiramos en los y las rebeldes de Kronstadt y pretendemos que su sangre no haya sido derramada en vano.
¡Todo el poder para los soviets y no los partidos!
¡Viva el poder de los soviets libremente electos!
Podéis ver el vídeo en el siguiente enlace:
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