La pirámide el sistema capitalista y situación de la clase trabajadora
"Pyramid of Capitalist System"
Publicado por Nedeljkovich, Brashick and Kuharich
Cleveland
The International Publishing Co., 1911.
Esta pirámide es una ilustración que de forma elocuente explica el sistema capitalista desde una visión critica en los Estados Unidos de América, editada en un postal de curiosos dibujos y colorido. El autor de “La pirámide del sistema capitalista”, es una denuncia provocadora al sistema jerárquico de dominio capitalista, que se puede aplicar a cualquier país. De esto hace un siglo, mas sigue teniendo validez.
Se muestra en forma de caricatura la opresión a las clases obreras, cuyo alcance es del 90 % de la población que, con su esfuerzo y trabajo, genera la riqueza que debe mantener, desde la base oprimida, toda la estructura de la pirámide.
En la parte superior de la construcción social se encuentra el Estado, que protege los intereses de la clase dominante y fomenta la riqueza privada. Debajo del Estado se encuentran los líderes religiosos, clérigos y predicadores que, con hipocresía y mala conciencia, se apoyan en combinación con el Estado, para adoctrinar a los componentes de la base piramidal, haciéndoles creer con sermones que la sumisión de hoy, obedeciendo a amos y señores y sacrificados en los trabajos terrenales, encontrara en el futuro la recompensa en los cielos.
Si la obediencia en algún sector no se logra, interviene el tercer nivel de la pirámide, el ejercito y la policía que, supuestamente instalada para proteger al pueblo, se utiliza contra los obreros en defensa del capital, situación válida para elevar socialmente a los jefes que llevan estrellas y galones haciéndoles ganar concesiones y honores, participando soldados hijos de obreros, que ofrecen su vida mientras se enfrentan a su propio pueblo, de donde ellos salen.
En otro escalón inferior, se encuentran los explotadores, terratenientes, propietarios de minas e industrias, banqueros, especuladores, gentes que no trabajan, viciosos que se someten a placeres degradantes, servidos por personas a las que ultrajan, despreciable espécimen. Son los que, en el mando empresarial, transmiten su capital que transforman en productividad.
Debajo la mayoría sostiene el peso de todo el sistema, son los trabajadores agrícolas, cuidadores de ganado ajeno, obreros que producen todas las cosas fundamentales para la perpetuación de la vida de los ricos y que ellos no pueden consumir. La imagen sugiere que los trabajadores deberían retirarse y dejar de sustentar a todo el tinglado, pues mucho es su esfuerzo y escasos los beneficios que obtienen. Una forma es la emigración, que huye de la explotación.
Desde el punto de vista patronal explican que sin capitalista no existen salarios, pues la forma original del ingreso es la ganancia pura, no el salario. "Producir antes de consumir", o la ley de Say, explica que todos somos vendedores de algo, pero que la seguridad mensual de un salario conlleva el riesgo empresarial que el agricultor o artesano antes asumía siempre.
Hay quienes creen en la benevolencia del capitalismo, como decía un defensor del capital, Ayn Rand: El capitalista permite que existan ingresos estables, asumiendo él el riesgo por una cantidad inmensa de empleados. ¿Y encima se le ataca? Terrible.
Hay varios tipos de capitalismo, cuando te relacionas con empresarios del norte de Europa, presentan su negocio, realzando los empleados que cada año participan en la actividad de la empresa y los beneficios sociales añadidos, no obligatorios, como guarderías, subvenciones a los hijos de empleados para estudios fuera del país y otros beneficios. El patrón esta al mando.
Otro tipo europeo mediterráneo, que desciende de los regímenes despóticos dictatoriales, narra en el casino cómo ha comprado dos maquinas que reducirán puestos de trabajo y esto lo cuenta triunfante, sentado en un cómodo sofá, mientras fuma un gran puro, que le quita salud pero le da prestancia. El patrón no aparece por las empresas, porque sus relaciones sociales y atender a sus amantes no le dejan tiempo libre.
Una opinión más actual describe que el aumento de poder económico del obrero, permite el aumento de consumo y de ello también se benefician los capitalistas. Son claras las situaciones arcaicas de tratamiento de los recursos para favorecer a los que más tienen; es, a nuestro parecer, más humana la política social de beneficiar al desvalido, para lograr un estado de bienestar, donde seguirán existiendo las diferencias, aunque los de abajo tienen el derecho a la protección de enfermedad y desempleo, a tener garantía en su puesto de trabajo, a la escolaridad de los hijos y facilitarles el acceso a la Universidad. Lo que se denomina una más justa distribución de la riqueza.
En el siglo XXI, tal como hoy, hay dirigentes que sueñan con el despido libre, con la enseñanza pagada, con universidades elitistas, en definitiva, todo lo heredado del mafianistán del atado y bien atado. Es su filosofía, esclavizar a la clase obrera. Aunque resulta incomprensible que lo apoyen obreros, funcionarios o empleados y crean que este sistema pueda beneficiar a ellos y a la población.


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