lunes, 12 de junio de 2023

EZLN - ALTO A LA GUERRA CONTRA LOS PUEBLOS ZAPATISTAS, SI NOS TOCAN A UN@, NOS TOCAN A TOD@S


Alto a la guerra contra los pueblos zapatistas


Desde la CNT/AIT de Fraga en las tierras de Iberia, nos sumamos a la campaña internacional “Alto a la guerra contra los pueblos zapatistas. Si tocan a un@, nos tocan a tod@s” y que se está desarrollando desde el 27 de mayo al 10 de junio.

Adjuntamos comunicado en el que personalidades y organizaciones de México del mundo se pronuncian en contra de los ataques contra los pueblos zapatistas y llaman a jornadas de movilización en todo el mundo.

Personalidades como Noam Chomsky, María de Jesús Patricio Martínez, Carlos González García, Enzo Traverso, Michael Hardt, Yvon Le Bot, Michael Löwy, Bertha Navarro, Juan Villoro, Alfonso Cuarón, Gael García Bernal, Diego Luna, Jorge Volpi y Julieta Egurrola condenaron las agresiones contra la comunidad zapatista Moisés Gandhi, en la cual resultó gravemente herido Jorge López Santíz.


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Pronunciamiento nacional e internacional ante la agresión a la comunidad Moisés Gandhi Junio de 2023




A los pueblos de México y el mundo


A las personas, colectividades y pueblos que defienden la Vida


A quienes sienten la urgencia de actuar ante un sureste mexicano en llamas.


Este día, en este momento, México está al límite, a ese límite que parece siempre lejano hasta que una bala que llega de arriba detona la rabia del México de abajo. El compañero zapatista Jorge López Santíz está en el filo entre la vida y la muerte por un ataque paramilitar de la Organización Regional de Cafeticultores de Ocosingo (ORCAO), la misma que ha estado atacando y hostigando a las comunidades zapatistas. Chiapas está al filo de la guerra civil con paramilitares y sicarios de los diversos cárteles que se disputan la plaza y grupos de autodefensas, con la complicidad activa o pasiva de los gobiernos de Rutilio Escandón Cadenas y Andrés Manuel López Obrador.

El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), que ha mantenido la paz y ha desarrollado su proyecto autonómico en sus territorios y que ha tratado de evitar el choque violento con paramilitares y otras fuerzas del Estado mexicano, es hostigado, agredido y provocado constantemente. Desde el final del siglo XX, y hasta ahora, el EZLN ha optado por la lucha política por caminos civiles y pacíficos, a pesar de que sus comunidades son atacadas a balazos, sus cultivos incendiados y su ganado envenenado. A pesar de que en lugar de invertir su trabajo en la guerra, lo han hecho en levantar hospitales, escuelas y gobiernos autónomos que han beneficiado a zapatistas y no-zapatistas, los gobiernos desde Carlos Salinas hasta López Obrador han tratado de aislarlos, deslegitimarlos y exterminarlos. Hoy, a unos meses de que la lucha del EZLN cumpla 40 años, el ataque paramilitar de la ORCAO ha hecho que la vida de un hombre penda de un hilo, del mismo que pende la erupción del México que abajo no aguanta más la presión sobre su dignidad ni la guerra contra sus comunidades y territorios.

El ataque de la ORCAO no es un conflicto entre comunidades, como lo caracterizaría Carlos Salinas y como seguramente pretenderá hacerlo López Obrador. El ataque es responsabilidad directa del Gobierno de Chiapas y del Gobierno Federal. El primero por solapar el crecimiento de grupos criminales que han hecho que Chiapas pasara de una relativa tranquilidad a ser un foco rojo de violencia. El segundo por guardar silencio y pasividad ante la evidente situación del sureste. 

¿Por qué ataca la ORCAO a las comunidades zapatistas? Porque pueden. 

¿Por qué lo permite el gobierno de Rutilio Escandón? Porque en el Chiapas de arriba, gobernar significa bañarse con sangre indígena.

¿Por qué guarda silencio López Obrador? Porque el gobernador de Chiapas es cuñado de su muy querido secretario de gobernación, Adán Augusto López, porque como sus antecesores, no soporta que un grupo rebelde sea el referente de esperanza y dignidad, porque necesita justificar una acción militar para “limpiar” el sureste y por fin poder imponer sus megaproyectos.




Manu Chao, enlaces a vídeos


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La Jornada


Chiapas: necropoder y paramilitarismo

Carlos Fazio


El humanismo de la Cuarta Transformación no llegó al sureste mexicano. Chiapas es un polvorín a punto de estallar. Y no por ausencia del Estado: dado que es un territorio de gran importancia geopolítica y geoeconómica −y además fronterizo con Guatemala−, por razones de seguridad nacional existe allí una fuerte presencia militar, la Guardia Nacional y las distintas policías, misma que se agudizó tras la imposición, por los gobiernos de Donald Trump y Joe Biden, del control militarizado, (por el Estado mexicano), de las oleadas migratorias procedentes de Centroamérica. De allí que por acción u omisión, colusión, cohabitación o aquiescencia del Estado, la actual violencia criminal estatal y no gubernamental, (paramilitar, delincuencial), contra comunidades indígenas bases de apoyo del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) responde a otra lógica: la de la contrainsurgencia.

En Chiapas anudan, se entrelazan y/o confrontan una serie de contradicciones, conceptos y categorías que incluyen, por un lado: colonialismo interno; neoextractivismo, (eje principal de los megaproyectos capitalistas del corredor transístmico y el mal llamado Tren Maya); guerra difusa; necropolítica; racismo; terrorismo de Estado; control de población; desplazamiento forzado. Y por otro: comunidad; autodeterminación; autonomía; derechos colectivos; principios antisistémicos y contrahegemónicos; organización; resistencia; defensa de la tierra y los territorios; dignidad.

El EZLN se levantó en armas y le declaró la guerra al Estado mexicano el 1º de enero de 1994. Tras 12 días de enfrentamientos, el gobierno de Carlos Salinas decretó el cese al fuego contra los pueblos zapatistas y se iniciaron negociaciones con la mediación del entonces obispo de San Cristóbal de las Casas, Samuel Ruiz. Tras los Diálogos de San Andrés, el régimen de Ernesto Zedillo no cumplió los acuerdos y el EZLN se dedicó a construir autonomía de hecho en su territorio de manera civil y pacífica, además de ser un actor clave para el avance y ejercicio de los derechos de los pueblos originarios. Pero sigue siendo un actor político-militar armado.

Desde 1995, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) inició una fase de guerra irregular y paramilitarización del conflicto, que respondió a los lineamientos del denominado Plan de Campaña Chiapas 94. Dicho plan tenía como objetivo estratégico-operacional destruir la voluntad de combatir del EZLN, aislándolo de la población civil y lograr el apoyo de ésta, en beneficio de las operaciones del Ejército. Como objetivos tácticos del Plan Chiapas 94 figuraban destruir y/o desorganizar la estructura política y militar del EZLN, para lo cual, junto con operaciones de inteligencia, sicológicas, de control de población civil y logísticas, se instruía la organización, adiestramiento, asesoramiento y apoyo de fuerzas de autodefensa u otras organizaciones paramilitares (sic). Y agregaba: "En caso de no existir fuerzas de autodefensa, es necesario crearlas." De manera textual se ordenaba “organizar secretamente a ciertos sectores de la población civil –entre otros, a ganaderos, pequeños propietarios e individuos caracterizados con un alto sentido patriótico–, quienes serán empleados a órdenes en apoyo de nuestras operaciones”.

Según el plan, adiestramiento, asesoramiento y apoyo de las fuerzas de autodefensa y otras organizaciones paramilitares quedaban a cargo del Ejército. Los paramilitares debían participar en los programas de seguridad y desarrollo de la Sedena. Entre otras tareas, debían suministrar información que alimentara las ramas de la inteligencia militar, (contrainformación, inteligencia de combate, inteligencia para el apoyo de operaciones sicológicas, inteligencia de la situación interna).

La matanza de Acteal, diciembre de 1997, −cuando 45 indígenas tsotsiles fueron asesinados mientras oraban en la ermita de esa comunidad del municipio de Chenalhó por el grupo paramilitar priísta Máscara Roja y efectivos encubiertos del Ejército−, fue una acción bélica que siguió los lineamientos del Manual de guerra irregular, operaciones de contraguerrilla y restauración del orden, editado por la Sedena. En él se enseña cómo combatir a la insurgencia. Citando a Mao Tse-Tung, se afirma que el pueblo es a la guerrilla como el agua al pez. Pero al pez, agrega, se le puede hacer imposible la vida en el agua, agitándola, introduciendo elementos perjudiciales a su subsistencia, o peces más bravos que lo ataquen, lo persigan y lo obliguen a desaparecer. Paramilitares, pues.

Casi 25 años después, la Organización Regional de Caficultores de Ocosingo (Orcao) cumple el papel de Máscara Roja en la masacre de Acteal. Y junto a la Orcao, grupos delictivos, −en complicidad, colusión o bajo protección de organismos de seguridad del Estado−, ejecutan en Chiapas las tareas generadoras de terror y caos que organizaciones de la economía criminal desarrollaron en zonas geoestratégicas de México, como los estados situados sobre la cuenca de Burgos y Sabinas (Coahuila, Nuevo León), rica en uranio, carbón e hidrocarburos, considerada “territorio Zeta” durante la guerra difusa de Felipe Calderón o en la zona de la tierra caliente de Michoacán, donde el Ejército armó un grupo de autodefensa civil, (Hipólito Mora, Juan José Farías, Miguel Ángel Gutiérrez, José Manuel Mireles y otros), para enfrentar a Los Caballeros Templarios de Servando Gómez, La Tuta.

En todos los casos se trata de destruir el tejido social comunitario mediante la necropolítica, categoría que, según Achille Mbembe, implica la decisión de quién puede vivir y quién debe morir a mano de máquinas de guerra, (estatales y privadas), para generar muerte masiva, lo que exhibe la lógica del capitalismo del siglo XXI como administración y trabajo de muerte, con la destrucción material de cuerpos y poblaciones humanas juzgados como desechables y superfluos, (matables, dice Agamben). El objetivo del terror y el necropoder es el sometimiento social; la sumisión del otro como parte de una dinámica depredadora de desposesión, despojo y reterritorialización con fines de dominación económica.


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Cuarto Poder


Vandalizan el Palacio de Gobierno

Junio 10 de 2023 - Por: Carlos López / Cp



Tras permanecer una semana en plantón en el Parque Central la Organización Campesina Emiliano Zapata-Casa del Pueblo (OCEZ-CP), del municipio de Venustiano Carranza, ayer viernes sus integrantes vandalizaron el Palacio de Gobierno con pintas, vidrios destrozados y hasta prendiéndole fuego a un pilón de leña.

Posterior a estas fechorías, los manifestantes abordaron sus unidades y se retiraron, dejando sobre la avenida Central las bases de piedra y los barandales de las jardineras que fueron arrancadas, impidiendo el paso a los vehículos.


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Diario de Teruel


El colectivo Caracoleras de Olba, contra la guerra a los pueblos zapatistas en Chiapas


Condenan el ataque al municipio Lucio Cabañas el pasado 22 de mayo


El colectivo Caracoleras de Olba emitió este viernes un comunicado declarando su “apoyo incondicional a los hombres, mujeres, niños, niñas, ancianos y ancianas que forman parte de las bases de apoyo de EZLN” (Ejército Zapatista de Liberación Nacional). En su escrito, este colectivo denuncia que el “pasado 22 de mayo de 2023, una vez más, la comunidad autónoma Moisés Gandhi, Municipio Autónomo Lucio Cabañas (Ocosingo, Chiapas), fue de nuevo atacada por un grupo armado integrado por militantes de la Organización Regional de cafeticultores de Ocosingo” y que, -continúan-, integrantes de la Orcao de la comunidad El Sacrificio, municipio de Ocosingo, dispararon sus armas de fuego, de pequeño y alto calibre”.

La nota emitida por Caracoleras de Olba denuncia lo que califica de “absoluto desinterés de los tres niveles de gobierno de México, municipal, estatal y federal, ante los ataques, robos y agresiones que se vienen produciendo, cada vez con más intensidad, contra las propiedades y la vida de quienes habitan el territorio autónomo Moisés Gandhi” así como “el trato de favor que recibe la Orcao que, en este caso, se plasma en dejar pasar los ataques como si no sucedieran, gracias a que desde finales de los años noventa, varios de los dirigentes de esta organización, fueron cooptados por el estado mexicano, en su intento de frenar la lucha por la autonomía de las bases de apoyo del EZLN”.

En el manifiesto difundido el viernes por este colectivo se exige que “se investiguen los hechos”, que “cesen de manera inmediata los ataques armados contra las Bases de Apoyo del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional del Caracol 10 por parte de la Orcao, que las autoridades investiguen y sancionen a las personas responsables de estos delitos” y, por otro lado, la libertad de Manuel Gómez Vázquez,  preso desde hace 2 años y 5 meses”.













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