NO, eres esclavo del sistema capitalista,
impuesto por las clases dominantes: eres un esclavo de la máquina.
Y la máquina debe de seguir
funcionando a toda mecha, pasando por encima de las ideas, de la solidaridad,
de los sentimientos, etc. y, sobre todo, pasando por encima de las personas. La
máquina ha hecho de las personas un simple engranaje más, una pieza más.
¿Y cómo hemos llegado a ser una simple pieza más de la maldita maquina?
Muy fácil, a través de toda la información que le proporcionamos, gratuitamente,
y de la que nos roban: encuestas de cualquier cosa; curriculum vitae que a lo
largo de nuestras vidas entregamos; apps; y cómo no, las redes sociales, donde
damos toda clase de datos sobre nosotrxs.
Aparte de ello, están las cámaras de
vigilancia del tráfico, bancos, tiendas, edificios estatales, y un largo
etcétera, que lo único que hacen es tener vigilada a la población. Eso sí, todo
por nuestro bien, porque nuestrxs grandes samaritanxs vigilan por nosotrxs.
Pero es que desde nuestra más tierna infancia ya nos empiezan a formar y a
arrebatarnos información durante todo nuestro tiempo como estudiantes,
obligándonos a seguir unas reglas impuestas para que nadie se salga del rebaño
y, más adelante, nadie se atreva a discutir el statu quo creado bajo el miedo
de ser castigado.
Y, por supuesto, tenemos, mediante los
nuevos microchips, la manera más segura de tener vigilada una mercancía en
cualquier lugar del mundo y a cualquier hora en todo momento, mediante los
AUTO-ID. ¿Qué es el auto-ID? Es un nuevo sistema de rastreo de bienes comunes.
Combina tecnología de identificación por radiofrecuencias con ordenadores
miniaturizados que permiten la identificación y rastreo de los productos en
cualquier punto a lo largo de la cadena mercantil.
El Auto-ID utiliza un esquema de
numeración llamado CEP (Código Electrónico de Producto) y su objetivo es crear
un mundo físicamente conectado. Su centro tiene financiación y/o participación
de multinacionales y universidades de EEUU, Australia, Japón y Suiza. Sus
patrocinadores son empresas como Pepsi, Philip Morris y, cómo no, el
Departamento de Defensa de los EEUU entre otros…
Pero nada de esto es nuevo, sobre todo,
para la clase dominante. Ya en el siglo XVIII el filósofo Jeremy Bentham diseñó
el PANÓPTICO. El panóptico es un anteproyecto para una prisión diseñada como un
cilindro, con celdas radiando desde el puesto central del guardia. Las celdas
siempre iluminadas y el puesto de guardia oscuro. De esa manera, lxs
prisionerxs asumen que están siendo vigiladxs en todo momento, convirtiéndose,
ellxs mismxs. en sus propixs vigilantes.
Jeremy Bentham:
"El poder ha de ser siempre visible, pero
no verificable".
Michel Foucault, acerca del panóptico y la
información:
"El panóptico se ha convertido en un
modelo para toda la cultura. El mayor efecto del panóptico es inducir en el
recluso un estado de consciente y permanente visibilidad que asegure el
funcionamiento automático del poder".
La compleja tecnología que conlleva la
recogida, procesamiento y compartir la información sobre individuos y grupos
que es generada por sus actividades como ciudadanxs, empleadxs y consumidores,
y que es usada para coordinar y controlar su acceso a los bienes y servicios
que definen la vida, en la moderna economía capitalista.¨
Y es que cuanta más información tenga la
clase dominante sobre nosotrxs, más efectivamente podrán controlarnos. De esta
manera, mediante la información que poseen sobre nosotrxs, la clase trabajadora
que hace funcionar las máquinas que producen los bienes de consumo, disfruta de
beneficios para darles la ilusión de que están viviendo una vida buena y
placentera y mantenerlos alejados de cualquier otra visión de una mejor vida.
Porque la información es control, y el
control da poder.
Así que, la próxima vez que se te ocurra preguntarte
si eres libre, piensa en toda la información que has dado a lo largo de tu vida
y que sigues dando. Piensa si realmente estás en el trabajo que realmente te
gustaría desempeñar y no en el que estás obligado a trabajar. Piensa si
dispones del tiempo de ocio necesario para disfrutar de lo que te gustaría
hacer. Piensa si realmente diriges tu propia vida o, sin darte cuenta, te la
dirigen desde arriba. Y sobre todo piensa si estás, o no, siendo vigiladx en
todo momento.
Gorri eta Beltza

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