sábado, 29 de abril de 2023

NÉSTOR IVANOVIC MAHNO - MAJNOVIA

 Nestor Ivanovič Makhno

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Majnovia





Biografía de Néstor Makhno 

De campesino a insurrecto



Néstor Makhno (Guliaipolé, Ucrania, 27 de octubre, 1889 – París, 25 de julio de 1934) fue un campesino, ucraniano de origen, que tuvo una actuación excepcional en la vasta insurrección campesina del sur de Ucrania, movimiento que toda la literatura sobre la Revolución rusa, salvo algunas ediciones libertarias, pasa por alto o sólo trata en pocas líneas difamatorias. En cuanto a su animador y guía militar, Makhno, si se dignan alguna vez citarlo, es únicamente para tacharlo de bandido, asesino, bribón, fautor de progroms contra los judíos, etc. Constante, obstinadamente, se le enloda, se le calumnia, se le abomina. En el mejor de los casos, autores sin escrúpulos que no se preocupan de examinar y verificar los hechos y las fábulas, difunden leyendas absurdas y estupideces inefables sobre la vida y la acción de este militante libertario.

Todos estos procedimientos son, ¡ay!, clásicos y corrientes. Ellos nos obligan a reproducir, brevemente, la auténtica biografía de Néstor Makhno y, por el momento, las etapas de su actividad hasta el derribamiento del hetman Skoropadsky.

Por lo demás, conviene conocer la personalidad de Makhno para la mejor comprensión de la secuela de los acontecimientos


Juventud de Makhno

Eran sus padres campesinos pobres. Néstor tenía diez meses de edad cuando murió su padre, quedando la viuda con cinco hijos menores. Desde los siete años, a causa de la extrema miseria de la familia, sirvió como pastor de vacas y ovejas en su aldea. A los ocho, ingresó en la escuela local, que frecuentaba en invierno, sirviendo siempre de pastor en el verano. A los doce, dejó escuela y hogar para colocarse. Trabajó como peón de granja en las propiedades de los agrarios y de los kulaks alemanes, cuyas colonias eran numerosas en Ucrania. En esa época, a los catorce o quince años, profesaba ya un fuerte odio contra los patrones explotadores y soñaba en la manera en que podría «ajustarles las cuentas un día», por sí y por los demás, si tuviese fuerzas para ello.

Hasta la edad de dieciséis años no tuvo ningún contacto con el mundo político. Sus concepciones revolucionarias y sociales se moldeaban en el círculo restringido de sus conciudadanos, campesinos y proletarios como él. Las versiones de que era maestro y se había formado bajo la influencia de un anarquista intelectual son falsas, como muchas otras.


El anarquismo

La revolución de 1905 le hizo salir de golpe de ese pequeño circulo, lanzándolo a la corriente de los grandes acontecimientos y actos revolucionarios. Tenía entonces dieciséis años, estaba pleno de entusiasmo revolucionario y dispuesto a todo en la lucha por la liberación de los trabajadores. Después de conocer algunas organizaciones políticas, entró resueltamente en las filas de los anarquistas comunistas y, desde ese momento, se hizo un militante infatigable. Desplegó gran actividad y participó en actos de los más peligrosos de la lucha libertaria.

En 1908 cayó en poder de las autoridades zaristas, que lo condenaron a la horca por asociación anarquista y participación en actos terroristas. En consideración a su juventud, la condena fue conmutada por la de trabajos forzados a perpetuidad. Purgó su pena en la prisión central de Moscú (Butyrki). A pesar de que la vida en prisión no tenia perspectivas para él y era extremadamente penosa, Makhno se esforzó, sin embargo, en aprovecharla para instruirse. Dio prueba de una gran perseverancia. Aprendió la gramática rusa, estudió matemáticas, literatura, historia de la cultura y de la economía política. A decir verdad, la prisión fue la única escuela en la que Makhno recibió los conocimientos históricos y políticos que le sirvieron para tanto en su acción revolucionaria ulterior. La vida, los hechos, fueron la otra escuela donde aprendió a conocer y comprender a los hombres y los acontecimientos sociales.

Makhno, muy joven aún, comprometió en la prisión su salud. Obstinado, sin poder adaptarse al aplastamiento absoluto de la personalidad a que está sometido todo condenado a trabajos forzados, se resistió siempre a las autoridades omnipotentes y estaba continuamente en el calabozo, donde contrajo una afección pulmonar a causa del frio y de la humedad. Durante los nueve años de su reclusión, permaneció sin cesar en lugares de castigo por «mala conducta», hasta que fue al fin libertado con los demás detenidos políticos por la insurrección del proletariado de Moscú, el 1 de marzo de 1917.



La estatua de Néstor Majnó, en Guliai Pole, galvanizada y dorada, 
ha reemplazado a la de Lenin


Comuna de Gulal-Pole

Volvió inmediatamente a Gulal-Pole, donde las masas campesinas le manifestaron una profunda simpatía. De todo el pueblo, era el único forzado político devuelto a su familia por la revolución. Se convirtió espontáneamente, por ello, en objeto de la estima y la confianza de los campesinos. No era ya entonces un joven inexperto, sino un militante consumado, con una poderosa voluntad y una idea determinada de la lucha social.

En Gulal-Pole se entregó de inmediato a la labor revolucionaria, tratando primero de organizar a los campesinos de su aldea y de los anarquistas. Fundó una unión profesional de los obreros agrícolas, organizó una comuna libre y un soviet local de los campesinos. El problema que le agitaba, era el de la concentración y organización de todo el campesinado de modo bastante firme y sólido como para poder expulsar, de una vez por todas, a los señores agrarios, los amos y dirigentes políticos y de arreglar por sí mismo su vida. En ese sentido, inspiró su trabajo organizador de los campesinos y no sólo como propagandista, sino también y sobre todo como militante práctico. Trató de asociar a los trabajadores revolucionariamente, sacando partido de los actos flagrantes de engaño, de injusticia y de opresión de que eran víctimas.

Durante el periodo del gobierno de Kerensky y en los días de octubre, fue presidente de la unión campesina regional, de la comisión agrícola, de la unión profesional de los obreros metalúrgicos y carpinteros y, en fin, presidente del soviet de los campesinos y obreros de Gulal-Pole.

Como tal reunió, en el mes de agosto de 1917, a todos los propietarios agrarios de la región, les exigió los documentos sobre las tierras y bienes muebles que poseían y procedió al inventario exacto de todo. Luego informó, primeramente en una sesión del soviet del distrito, después en el congreso de los soviets de la región. Propuso igualar los derechos de usufructo de la tierra de propietarios y kulaks con los de los campesinos. A consecuencia de su proposición, el congreso decretó que se dejaría a los propietarios y los kulaks una parte de las tierras, (así como instrumentos de trabajo y ganado), igual a la de los campesinos labradores. Varios congresos de campesinos en las gobernaciones de Ekaterinovslav, de Taurida, de Poltava, de Kharkov y de otros lugares siguieron el ejemplo de la región de Gulal-Pole y decretaron la misma medida.


Acciones insurreccionales en Ucrania

Durante esa época, Makhno se convirtió, en su región, en el alma del movimiento de los campesinos que tomaban las tierras y los bienes de los agrarios, a quienes ejecutaban en caso de resistencia. Se hizo así enemigos mortales entre los señores agrarios, los kulaks y los grupos burgueses locales. Comenzó la acción insurreccional de Makhno, de sus ideas y sus proyectos.

En el momento de la ocupación de Ucrania por los austroalemanes, Makhno fue encargado, por un Comité revolucionario clandestino de la zona, de crear batallones de campesinos y obreros para emprender la lucha contra los invasores y contra el poder.

Hizo lo que fue menester, pero se vio forzado a retroceder con sus guerrilleros hacia las ciudades de Taganrog, Rostof y Tzaritzin, combatiendo paso a paso. La burguesía local, reafirmada entonces por la llegada de los austroalemanes, puso su precio a su cabeza y lo obligó a ocultarse por algún tiempo. En venganza, las autoridades militares ucranianas y alemanas quemaron la casa de su madre y fusilaron a su hermano Emelian, inválido de guerra.

En junio de 1918 Makhno fue a Moscú para aconsejar, con algunos viejos militantes anarquistas, sobre los métodos y las tendencias a seguir en el trabajo libertario entre los campesinos de Ucrania. Pero los anarquistas que encontró, estaban entonces indecisos y pasivos. No recibió, pues, ninguna indicación, ni consejos satisfactorios.

Volvió a Ucrania, más firme aún en sus ideas y proyectos. En su breve estancia en Moscú, Makhno se entrevistó con el viejo teórico del anarquismo Pedro Kropotkin y con Lenin, lo que relata detalladamente, sobre todo la conversación con el último, en sus Memorias. Dice en ellas haber estimado en mucho ciertos consejos de Kropotkin. La conversación con Lenin versó sobre estos tres puntos: la mentalidad de los campesinos ucranianos, las perspectivas inmediatas para Ucrania y la necesidad para los bolcheviques de crear un ejército regular y el desacuerdo entre bolchevismo y anarquismo. Aunque no carente de cierto interés, la conversación fue demasiado breve y superficial para poder aportar algo realmente importante. No nos detendremos en ella, pues.

Señalemos aún que los bolcheviques de Moscú ayudaron en cierta medida a Makhno a tomar precauciones para franquear la frontera de Ucrania y desplazarse con el menor riesgo posible. Makhno consideraba al campesinado como una enorme fuerza histórica.

Desde hacía mucho tiempo, él maduraba, -continúa Pierre Archinov–, la idea de organizar las grandes masas campesinas y hacer manar la energía revolucionaria acumulada en ellas desde siglos y precipitar su formidable potenciar sobre el actual régimen opresor. y juzgó llegado el momento de la ejecución de su idea.

Emprendió, pues, el regreso a Ucrania, con intención de dirigirse a Gulal-Pole. Era julio de 1918.

El viaje se realizó, -refiere Pierre Archinov–, con muchas dificultades, clandestinamente, para no caer en las garras de las autoridades del hetman, (estado títere). Una vez estuvo a punto de perecer, pues fue arrestado por un destacamento austroalemán, estando bien provisto de literatura libertaria. Un conocido, rico judío de Gulal-Pole, lo salvó, pagando por su liberación una suma considerable de dinero. Al continuar su viaje, los comunistas le propusieron escoger una región determinada de Ucrania para el trabajo revolucionario clandestino en la orientación comunista. Ni qué decir tiene que hasta rehusó discutir esa proposición: la tarea que él se proponía, no tenía nada de común con la de los bolcheviques.

He aquí, pues, a Makhno en Gulai-Pole, esta vez con la decisión irrevocable de perecer o de obtener la victoria de los campesinos; en todo caso, decidido a no abandonar la región. La noticia de su regreso se extendió rápidamente de aldea en aldea. Por su parte, en asambleas y por medio de la prensa y de volantes, no tardó en mostrarse francamente a las vastas masas campesinas, incitándolas a acciones decisivas contra el poder del hetman y de los propietarios, haciendo resaltar que los trabajadores tenían ahora su suerte en sus manos y no debían dejarla escapar. Su llamado, vibrante y enérgico, se propagó en algunas semanas por numerosas aldeas y distritos, preparando las masas para los grandes acontecimientos futuros.

Makhno se puso inmediatamente a la obra. Su primera preocupación fue la de formar una compañía revolucionaria militar, lo suficientemente fuerte para garantizar la libertad de agitación y de propaganda en ciudades y aldeas y comenzar, a la par, operaciones de guerrilla. Esta compañía fue rápidamente organizada. Había en todas las aldeas elementos maravillosamente combativos, dispuestos a obrar. Sólo faltaba un buen organizador: éste fue Makhno.

La misión de su compañía era: 

a) un trabajo activo de propaganda y de organización entre los campesinos; 
b) la lucha implacable contra todos los enemigos. 

Como fundamento de esa lucha tenía por lema: 

«Todo agrario que persiga a los campesinos, todo agente de policía del hetman, todo oficial ruso o alemán, en tanto que enemigo mortal e implacable de los campesinos, no hallará piedad alguna y será suprimido». 

Además, según los principios de los insurrectos, debía ser ejecutado todo el que participase en la opresión de los campesinos pobres y de los obreros, en la supresión de sus derechos o en la usurpación de su trabajo.

En dos o tres semanas, ese destacamento era ya objeto de terror, no sólo para la burguesía local, sino también para las autoridades austroalemanas. El campo de acción militar y revolucionaria de Makhno era considerable; se extendía desde la estación de Lozovala a Berdiansk, Mariupol y Taganrog y desde Lugansk y la estación de Grichino hasta Ekaterinoslav, Alexandrovsk y Melitopol. La rapidez de los movimientos era la particularidad de la táctica de Makhno. Gracias a ella y a la extensión de la región, aparecía siempre de improviso en el lugar en que menos se le esperaba.

En poco tiempo, envolvió en un círculo de hierro y fuego toda la región en que se atrincheraba la burguesía local. Todos los que durante los dos o tres meses de la heimanchina lograron afirmarse en sus viejos nidos señoriales, todos los que se embriagaron en la sumisión de los campesinos, saqueando sus tierras y gozando de los frutos de su trabajo, todos los que reinaban como amos sobre ellos, se encontraron repentinamente bajo la mano implacable e inexorable de Makhno y de sus guerrilleros. 

Rápidos como el huracán, intrépidos, inaccesibles a la piedad ante los enemigos, caían como el rayo en tal o cual propiedad, masacraban a todos los adversarios declarados de los campesinos y desaparecían tan rápidos como habían llegado. Y al día siguiente, Makhno hacía lo mismo a cien kilómetros de distancia: aparecía súbitamente en alguna población, masacraba a la guardia nacional (la varta), los oficiales, los señores agrarios y se eclipsaba antes de que las tropas alemanas, apostadas muy cerca, tuviesen tiempo de comprender lo que ocurría. Al día siguiente estaba a cien kilómetros de allí y caía sobre un destacamento expedicionario, enviado para reprimir a los campesinos o bien ahorcaba algunos guardias nacionales.

La guardia nacional se alarmó. Las autoridades austroalemanas también. Fueron enviados varios batallones para aplastar a Makhno y apoderarse de él. En vano. Excelentes jinetes desde la infancia, teniendo en el camino caballos de repuesto a voluntad, Makhno y sus partidarios eran absolutamente inasibles; hacían, en veinticuatro horas, marchas imposibles para las tropas de caballería regulares. Muchas veces, como para burlarse de sus enemigos, Makhno aparecía en el centro mismo de Gulai-Pole o en Pologui, donde había siempre numerosas tropas austroalemanas, o bien en algún otro lugar de concentración de tropas, matando los oficiales que caían bajo su mano y desapareciendo sano y salvo sin dejar el menor rastro de su derrotero. O bien en el momento preciso en que se seguía su pista reciente, aprestándose a rodearlo y prenderlo en una aldea señalada por alguien, él, vestido con el uniforme de la guardia nacional, se mezclaba, con un pequeño número de sus guerrilleros, en el núcleo enemigo, se informaba de sus planes y disposiciones, se ponía después en marcha en persecución de Makhno, con un destacamento de la guardia, al que exterminaba luego.

Toda la población campesina prestaba su concurso eficaz y hábil a la gente de Makhno, que tenía la certeza de encontrar refugio seguro, víveres, caballos y hasta armas. Los campesinos solían ocultar a los revolucionarios en sus viviendas, con riesgo de sus vidas. Muchas veces, los habitantes de un pueblo dirigían a la guardia nacional y a las tropas perseguidoras de Makhno sobre una ruta falsa, mientras éste y sus jinetes se hallaban en el mismo pueblo o en lugar opuesto al indicado.

Muchas aldeas eran castigadas despiadadamente por su actitud a favor de los insurrectos: todos los hombres eran atrozmente golpeados a baquetazos y los sospechosos fusilados en el acto. Se quemaban aldeas enteras por venganza. Pero ninguna violencia era capaz de dominar la resistencia tenaz de la población trabajadora contra los invasores y sus protegidos, propietarios y contrarrevolucionarios.

En lo que concierne a las tropas austroalemanas y magiares, los guerrilleros se mantenían en la regla de acción siguiente: matar a los oficiales y dar libertad a los soldados prisioneros. A éstos se les proponía volver a sus países, relatar lo que hacían los campesinos ucranianos y trabajar por la Revolución social. Se les proveía de literatura libertaria y, algunas veces, de dinero. No se ejecutaba más que a los soldados reconocidos culpables de actos de violencia hacia los campesinos. Tal modo de tratar a los prisioneros ejerció sobre ellos cierta influencia revolucionaria.

En este primer período de su actividad, Makhno fue el organizador y guía de los campesinos y el temible justiciero del pueblo oprimido. Cientos de señores agrarios emboscados, miles de opresores y beligerantes fueron destrozados. Su actitud resuelta, la rapidez de sus golpes certeros y la imposibilidad de capturarlo muerto o vivo, hicieron su nombre célebre y ante él temblaban de odio y terror los burgueses y las autoridades, mientras que, entre el pueblo trabajador, despertaba sentimientos de profunda satisfacción, de altivez y de esperanza. Pronto fue Makhno una figura legendaria. Había en su carácter y en su conducta extraordinaria audacia, firme voluntad, perspicacia vigilante y, en fin, un humor simpático. Todas estas cualidades se imponían al pueblo. Mas no era todo esto, con ser mucho, lo fundamental en la personalidad de Makhno. Su temperamento combativo, sus empresas insurreccionales no fueron sino las manifestaciones primeras de su enorme talento organizador y defensivo, que más tarde se reveló en toda su capacidad.

Multiplicaba las reuniones públicas en todas partes, escribía informes sobre las labores inmediatas, sobre la Revolución social y sobre la vida en comunidad libre e independiente de los trabajadores como fin supremo. Redactaba continuamente manifiestos al pueblo, a los soldados invasores y a los cosacos del Don y del Kuban.

Así hablaba Makhno a las grandes masas campesinas:

«¡Vencer o morir! Este es el dilema del momento histórico para los campesinos y obreros de Ucrania. Mas nosotros no podemos morir todos, porque somos innumerables. ¡Nosotros somos la humanidad! ¡Por eso triunfaremos! Y no venceremos para repetir el terror de los pasados años: el de remitir nuestra suerte a nuevos amos. Venceremos para tomar nuestros destinos en propias manos y disponer nuestra vida conforme a nuestra voluntad y nuestra verdad.»



Exilio en París

Perseguido por los bolcheviques y los burgueses, Makhno se escapa, (Rumania, Polonia), y llega a París. Durante su estancia en París, Mahkno demandó, mediante escritos y conversaciones, una mayor autodisciplina personal de los anarquistas y una organización capaz de dotar de efectividad y homogeneidad al movimiento. Parece que alabó, en una entrevista con miembros de la FAI entre los que estaba Buenaventura Durruti, la capacidad organizativa del anarquismo español de esa época. Makhno y otros exiliados, (Pierre Archinov, Ida Mett. etc), promueven la Plataforma Organizativa para una Unión General de Anarquistas. 

Hasta el final de sus días se ganó la vida como el obrero que era, (en Francia, en la fábrica Renault).

Muere el 25 de julio de 1934; enfermo de tuberculosis, lo incineraron pocos días después de su muerte y enterraron sus cenizas en el famoso cementerio de Père-Lachaise en París. A su entierro asistieron unas 500 personas. En aquellos momentos estaba casado con Halyna Kuzmenko y tenía una hija llamada Yelena. Durante la ocupación nazi de Francia, fueron deportadas a Alemania, a trabajos forzados. Al final de la guerra fueron arrestadas por el NKVD soviético y enviadas a Kiev, donde en 1946 fueron juzgadas y condenadas a trabajos forzados. Después de su liberación en 1953 vivieron en Kazhajastán.




Miembros de La Bandera Negra, antecedente del Ejército Negro, en 1906


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"Muerte a los que impidan la emancipación de los trabajadores"

Bandera negra del Ejército Revolucionario Insurreccional de Ucrania 
En ella puede leerse “Muerte a todos los que se interpongan en el camino de la libertad del pueblo trabajador”



El color negro ha sido asociado con la anarquía desde finales del siglo XIX. Muchos grupos anarquistas contienen la palabra "negro" en sus nombres. La uniformidad de la oscuridad en la bandera simboliza la tierra fértil, (negra), representando la vida y la pureza del ideal ácrata, (el color negro no se ensucia). También representa el internacionalismo, en que éste reniega cualquier tipo de límites. Una simple bandera negra es casi como una antibandera, (las banderas coloridas representan, generalmente, símbolos de naciones). 

Además, una bandera blanca es el símbolo de rendición ante una fuerza superior, por lo que una bandera negra puede ser vista con el significado contrario: rebelión, resistencia o insumisión. Asimismo, en el concepto de ser una antibandera, puede simbolizar la negación a toda ideología, filosofía, culto, tradición, (que suelen tener símbolos), en cuyo nombre se esclavice o pretenda esclavizar al ser humano.


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Territorio libre de Makhnovia, cuando la utopía anarquista en Ucrania se hizo realidad

La Majnovchina (1919-1921) 

Su programa era sencillo. Ni Dios, ni patria, ni patrón. Ni imperialistas europeos, ni bolcheviques rusos, ni nacionalistas ucranianos. Ni el hetmanato de Skoropatski, ni los burgueses de Petliura, ni la dictadura del proletariado.

Hubo en una ocasión, en el sureste ucraniano, un territorio libre conocido como Makhnovia, organizado por campesinos anarquistas entre 1919 y 1921, que parece una realidad muy alejada de la actual situación ucraniana. No obstante, esa memoria libertaria sigue latiendo en el corazón del oblast de Zaporiyia y, en concreto en el pueblo de Gulaipolé, donde Néstor Makhno organizó, junto a los campesinos, el Ejército Negro. Esta organización tenía un grandísimo apoyo popular, coordinado en comunas libres, que lucharon contra las fuerzas zaristas y burguesas, pero también contra el Ejército Rojo soviético que pretendía imponer su centralismo burocrático. Este movimiento revolucionario anarcocomunista sentó un precedente único en la región, a pesar de su aplastamiento, y los anarquistas ucranianos actuales tratan de tejer su cultura a través de la historia del makhnovismo.


Néstor Makhno y el germen de la revolución campesina en el Territorio Libre

Las grandes llanuras ucranianas determinan que las únicas fronteras naturales sean los ríos que las atraviesan y, en concreto, Ucrania está atravesada por el río Dniéper, lo que convierte los territorios del sureste en un campo de cosechas agrícolas inigualable. Estas estepas ucranianas tienen una larga historia de resistencia a las invasiones, desde la conformación de las federaciones eslavas, a la entidad del Imperio Otomano, que sufrió numerosas rebeliones cosacas y, a partir del siglo XVIII, la implantación del Imperio Ruso, que estableció una progresiva servidumbre. Hubo regiones, sin embargo, nunca sometidas completamente a la autoridad moscovita, especialmente las islas del estuario del río Dniéper, donde había villas autogobernadas apodadas volnitza, o «vida libre».

A principios del siglo XX, y sobre todo con la Revolución de 1905, una ola de agitación advirtió al régimen zarista de las transformaciones que vendrían durante la siguiente década. El movimiento obrero y campesino se estaba concienciando en torno a las ideas socialistas y anarquistas. 

Néstor Makhno había nacido en el seno de una familia de campesinos pobres, y pronto comenzó a trabajar en una fábrica metalúrgica de la región. Allí comenzó a desarrollar sus ideas revolucionarias, debido a la explotación laboral que experimentaba junto a sus compañeros. Cumplió diez años de prisión por sus ideas revolucionarias, hasta que fue liberado en la amnistía decretada en marzo de 1917. Tras verse libre de su presidio, regresó a su pueblo natal, Gualipolé, donde organizó el soviet y la comuna libre junto a los campesinos de la región. Fue nombrado representante del Comité Revolucionario local y de la Unión Campesina Regional, entidades que, con el apoyo popular, comenzaron a colectivizar las tierras y la ganadería, dejando atrás siglos de servidumbre. Sin embargo, en la primavera de 1918, medio millón de soldados alemanes y austrohúngaros invadieron el territorio ucraniano, reclamado a raíz del Tratado de Brest-Litovsk. El Imperio Ruso se había disuelto, la familia del zar fue ejecutada y los consejos obreros habían tomado el control de los territorios, determinando la inmediata salida de la Primera Guerra Mundial.

Ante estas agresiones, los campesinos ucranianos comenzaron a organizarse en la autodefensa de sus conquistas sociales, es decir, para lograr mantener autonomía territorial respecto de los ejércitos invasores y, también, frente a los terratenientes que pretendían recuperar los medios de producción colectivizados. Se rechazaba cualquier poder estatal o centralista, estando la base de las decisiones en la federación de las comunas y su defensa a través del autodenominado Ejército Negro. Una fuerza de unos 30 mil campesinos se sublevan contra estos invasores imperiales, aliados inicialmente con los bolcheviques y combatiendo, igualmente, a los nacionalistas liberales ucranianos, liderados por Simon Petliura, a quienes consideraban aliados de la burguesía.

Néstor Makhno había logrado, a finales de 1918, unificar las distintas partidas guerrilleras en el sudeste ucraniano y proclamar el Territorio Libre de la Makhnovia. Este comprendería a unos 7 millones de campesinos, en los actuales oblast de Zaporiyia, Donetsk y Dnipopetrovsk, con una gran cohesión interna debido a las ideas anarquistas que les unían. La capital simbólica será Gulaipolé, fundándose la comuna del trabajo libre y los sóviets libres de los trabajadores, una entidad social que funcionaba de manera altamente eficaz y que creó la Confederación de Organizaciones Anarquistas Nabat, (del ruso ‘toque de alarma’ o ‘rebato’, una llamada de emergencia a los habitantes). Esta organización emitió una carta de objetivos en torno a cuatro principios fundamentales:

  • El rechazo a todos los partidos políticos.
  • La negación de cualquier concepto de Estado.
  • El rechazo de un periodo de transición o dictadura del proletariado.
  • La autogestión social y económica a través de consejos de trabajadores.


Contra el enemigo nos llama el deber: Guerra a la burguesía, a los bolcheviques y al autogobierno colectivizador

Se formalizan las estructuras de poder horizontal, necesarias para el mantenimiento de esta sociedad libre. La educación se forja en torno a los principios del pedagogo catalán Francisco Ferrer i Guardia, de la Escuela Moderna. La cosecha de cultivos, la crianza de ganado y los productos manufacturados se realizaban de acuerdo a las bases de una economía colectivizada, basada en los escritos de Piotr Kropotkin. Las tierras de los antiguos nobles fueron repartidas entre los campesinos y se formaron cooperativas autogestionadas y voluntarias. Los makhnovistas defendían su autonomía territorial, el autogobierno de los campesinos y el trabajo comunitario de la tierra.

Todo esto ocurre tras la capitulación de los Imperios Centrales en la Primera Guerra Mundial, en noviembre de 1918 y habiendo conseguido expulsar de Kiev al hetman Pavló Skoropadski, un antiguo aristócrata del Imperio Ruso, que se exilió a Alemania. Igualmente, los campesinos de Néstor Makhno se enfrentaron a las fuerzas nacionalistas, que habían proclamado el Directorio de Ucrania y que rápidamente entraron en disputa, a su vez, con los bolcheviques y su República Soviética de Ucrania. Inmediatamente, los bolcheviques declararon nula la paz de Brest-Litovsk e intentaron reconquistar el territorio cedido; es el punto de partida en que se producen los primeros encontronazos con los campesinos makhnovistas, que no estaban dispuestos asumir el autoritarismo bolchevique y defenderían sus colectividades revolucionarias.

Los congresos regionales de campesinos a principios de 1919 tenían por objetivo, además de organizar la política y economía del Territorio Libre, también organizaban la autodefensa frente al creciente intervencionismo bolchevique. A lo largo de 1919 se constituyó una movilización general contra el Ejército Blanco, las fuerzas burguesas dirigidas por Antón Denikin, que habían logrado entrar con fuerza en el territorio libre anarquista. Los makhnovistas se habían tenido que replegar, pero acaban por enfrentar al Ejército Blanco en la batalla de Peregónovka, en septiembre de 1919. 

Tras su victoria y la huida de cientos de soldados blancos, recuperan la iniciativa y llegan a controlar nuevamente toda la región perdida en pocas semanas. Las fuerzas del Ejército Negro estaban organizadas en una reserva estratégica y cuatro cuerpos activos, estos últimos divididos en una brigada de infantería y otra de caballería. Destacarían principalmente sus jinetes, organizados en batallones de unos doscientos y apoyados siempre por diez tachankas, o carretas ligeras equipadas con ametralladoras. Sin embargo, no siempre contaban con armas modernas y utilizaban rifles, carabinas, bayonetas e, incluso, hachas y picas. La mayoría de sus oficiales eran aldeanos y enarbolaban la bandera negra del anarquismo como enseña.

Si bien la lucha activa se llevó a cabo en muchos frentes, pues la organización comunal que establecieron incomodaba notablemente también al Ejército Rojo bolchevique, éstos comenzaron a tratar de influir en los consejos obreros y asambleas libertarias campesinas. Aunque cuando el Ejército Blanco avanzó, los bolcheviques se replegaron para defender la zona central rusa y bloquearon el acceso a las armas por parte de los anarquistas, con la esperanza de que los blancos les eliminaran. León Trotsky, que dirigía al Ejército Rojo, prefería enfrentarse a los blancos y no al resistente Ejército Negro. 

Los primeros enfrentamientos con los bolcheviques fueron inevitables y, en junio de 1919, un tren llegado a Jarkov con el comisario político y General Kliment Voroshílov, tenía por misión arrestar al Consejo de Insurgentes del Ejército Negro. Néstor Makhno pasaría a la clandestinidad, y tendría que enfrentar a los bolcheviques, que entraron en el Territorio Libre y ejecutaron a 200 mil campesinos y deportaron a muchos, ante el rechazo de éstos a la colectivización centralizada que proponían. El Ejército Negro proclamaba un manifiesto, que lanzó formalmente el 1 de enero de 1920, que marcaba como meta la lucha por la liberación total de los trabajadores ucranianos del yugo de la tiranía y por una verdadera constitución anarcocomunista.



Batalla final frente a los bolcheviques y exilio makhnovista

Desde febrero, el Ejército Rojo inicia un avance a gran escala contra el Territorio Libre y, por otro lado, contra Kiev y el gobierno nacionalista de Petliura, que se había aliado con Polonia. Sin embargo, en junio de 1920, el General blanco Piotr Wrangel está atrincherado en Crimea, tanto bolcheviques como makhnovistas firman una tregua momentánea, se libera a los campesinos ucranianos y, en octubre de 1920, se asalta Crimea conjuntamente, para expulsar al Ejército Blanco. La mayor parte de las bajas las sufren las filas makhnovistas. El Ejército Rojo acaba con los atamanes ucranianos e impone su orden y, por supuesto, no estaba dispuesto a permitir la autonomía de los campesinos anarquistas en sus fronteras.

En Gulaipolé se retomaron las transformaciones sociales con más fuerza, pero los múltiples enemigos, en una guerra de tanto desgaste en los últimos años, impidieron un mayor desarrollo político y económico. Profundamente cansados y diezmados, los makhnovistas fueron atacados por los bolcheviques en noviembre de 1920 y murieron, al menos, un millar. Durante el año 1921, Néstor Makhno logró reorganizar a 4 mil hombres y lanzar varias incursiones contra unas fuerzas bolcheviques que sumaban unos 100 mil soldados, capturando a muchos de ellos y continuando con su política de explicar las causas de su lucha a los prisioneros e invitarlos a unirse, si querían, y liberando al resto. Sin embargo, ésto solo consiguió retrasar su derrota pues, finalmente, Makhno y su familia, junto a unos 250 miembros del Ejército Negro, se abrieron paso en territorio enemigo hasta cruzar la frontera con Rumanía el 28 de agosto de 1921; comenzaba su exilio y el final del sueño libertario ucraniano.




La bandera que portaban sus jinetes: la calavera y las tibias cruzadas de la 'jolly roger', impresa sobre un harapo negro. Terror llegó a infundir entre las tropas austro-húngaras, a las que golpeaba, aquí y allá, sirviéndose de sus míticas 'tachankas'


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Fotografía de 1919 con Néstor Makhno (centro), Simon Karétnik (tercero desde izquierda) y Fedir Shchus (primero desde derecha).


La fundación del Ejército Negro


El Ejército Negro recogió las estructuras organizativas y recursos de las milicias anarquistas que le precedieron. Se enfrentaron tanto al Ejército Verde, (las fuerzas armadas del Estado de Ucrania), como al Ejército Blanco, que combatía a los bolcheviques en Rusia, además de a soldados del Imperio Austrohúngaro y de Alemania.

Todo esto contribuyó a fabricar un imaginario de rechazo a los Estados, que veían como instituciones invasivas para sus intereses. Sin embargo, debido a cercanías ideológicas e intereses estratégicos, tuvieron simpatías y alianzas iniciales con los comunistas bolcheviques rusos, aunque en esto también había división. Por ejemplo, Makhno y su círculo cercano era partidario de aliarse con ellos pero otros temían que, si los bolcheviques ganaban la guerra, se terminarían enfrentando a los anarquistas, (y a cualquier disidencia).

En este punto, se dieron colaboraciones con el Ejército Rojo, ya que tenían el mismo enemigo común. Historiadores rusos consideran incluso que formaban parte del mismo ejército, si bien los de Makhno siempre fueron una fuerza independiente de Moscú.

No obstante, se creó en el llamado Territorio Libre, las tierras conquistadas por el Ejército Negro, el Soviet Militar Revolucionario de los Obreros y los Campesinos Insurgentes. Los soviets eran asambleas constituidas por obreros en Rusia, impulsadas por los movimientos socialistas y comunistas, para organizar la política, la sociedad y la economía, y la idea de los bolcheviques era que los soviets terminaran desplazando al poder establecido.

Si bien la idea del Soviet de Ucrania era colaborar con los de Makhno, surgieron muchas fricciones, porque dicho Soviet debía obedecer órdenes directas desde Moscú, mientras que el campesinado del Territorio Libre no aceptaba dicha autoridad.

De hecho, Makhno llegó a reunirse, en verano de 1918, con Vladimir Lenin, líder del Partido Bolchevique, cuando salió de prisión tras 9 años prisionero de la Rusia zarista.

Aunque inicialmente las milicias anarquistas fueron vencidas por las Potencias Centrales, en 1918 se vieron superadas por los Aliados, lo que llevó a su derrota y al fin del conflicto. Esto desmembró al Imperio Austrohúngaro, lo que dio pie a un escenario donde diversos grupos políticos y sociales en Ucrania pugnaron por la construcción de un nuevo país.

Mientras la República Popular de Ucrania Occidental se enfrentaba al Ejército Nacional de Polonia y, por otro lado, surgía la República Popular de Ucrania, el Ejército Negro aprovechó para reorganizarse y recuperar buena parte de las conquistas perdidas. Se creó el Consejo Insurgente, para gestionar y organizar los territorios y recursos conquistados en el plano militar.

Hasta el fin de 1918, se dieron diversas batallas entre los restos de las tropas austrohúngaras y del Ejército Verde con los anarquistas de Makhno, contando varias victorias y derrotas.


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La Tachanka

Durante la Primera Guerra Mundial se demostró la utilidad de las ametralladoras para detener el avance de la infantería enemiga. Las unidades de infantería se fueron dotando de secciones de ametralladoras, esenciales para la guerra de trincheras y para detener una carga de la caballería enemiga que, gracias a esta decisiva arma, perdió casi todo su papel como elemento decisivo en los campos de batalla occidentales.

El mayor problema de las unidades de caballería era como llevar consigo las secciones de ametralladoras pesadas a la misma velocidad que el resto de la unidad. Un primer intento lo habían realizado los británicos durante la Guerra Boer de 1899-1902, cuando decidieron colocar varias ametralladoras en varios carros tirados por caballos. Aunque ganaron movilidad, no solucionaron el problema de su uso en marcha, por lo que tenían que ser descendidas al suelo o usadas con los frenos puestos...

Pero en el oriente europeo, donde las amplias estepas obligaban a mantener numerosas unidades de caballería, ya que no disponían de los medios técnicos y económicos para sustituirlas por medios motorizados, surgió una ingeniosa solución, la Tachanka, тачанка en ruso. Durante la Gran Guerra, el ejército zarista instaló ametralladoras en carros de munición de artillería para facilitar su transporte, pero continuaba el problema de su uso en marcha, que fue solucionado de una forma ingeniosa, gracias en parte a la necesidad y carestía de medios.

Durante la Revolución Rusa Nestor Ivanovich Majno (1889-1934), un líder anarquista ucraniano, creó este concepto de ametralladora móvil para solucionar el gran problema de su Ejército Revolucionario Insurreccional de Ucrania (Revolyutsiyna Povstans’ka Armiya Ukrayiny), también conocido como el Ejército Negro. La organización interna de claro origen anarquista se  basaba en tres principios esenciales: 
  • 1º) El voluntariado; 
  • 2º) La elegibilidad de todos los puestos de comando; 
  • 3º) La disciplina libremente consentida. 
Se estima que en 1919, más de 25.000 ucranianos combatían en el Ejército Negro, cuyo aparato militar disponía de 48 cañones de campaña, (móviles), 4 trenes blindados, 4 carros blindados y más de un millar de ametralladoras.

Pese a sus problemas ideológicos con los bolcheviques, su Ejército Negro se unió al Ejecito Rojo, en su lucha contra los Blancos en las llanuras ucranianas. Este frente se caracterizó por la gran movilidad de unidades y por los numerosos contraataques, lo que precisaba poder mover con gran rapidez las unidades, de aquí la proliferación de las unidades de caballería, además de por motivos culturales, (véase cosacos). Y dentro de este ya movido frente, las unidades anarquistas se especializaron en la guerrilla, con la táctica de  atacar, golpear con contundencia y desaparecer, o huir en mitad de la batalla para, horas después, atacar la retaguardia enemiga, por lo que la movilidad era esencial. Aunque el Ejercito Negro disponía de unidades de caballería, entre ellas la Sotnia Negrauna, unidad de elite de entre 100-150 jinetes, la mayor parte eran infantes que precisaban de vehículos para su desplazamiento.

La solución fue sencilla, emplear los carros hipomóviles, utilizados por los civiles en el sur de Ucrania. La mayoría eran de cuatro ruedas y con tres bancos corridos, la primera fila donde se sentaban el conductor y su acompañante y, detrás, dos bancos enfrentados. De hecho, el primer uso de las tachankas era el trasporte de las unidades de Majnö, que eran mayoritariamente de infantería, a la misma velocidad que la caballería, por lo que se podía decir que era una infantería carrotransportada, cubriendo más de 100 kilómetros al día.

Para dar mayor capacidad de combate a sus unidades, decidió instalar ametralladoras Maxim M1910, con su característico escudo protector, en la parte posterior de un carro, por lo que podía ser empleada en marcha mientras se retiraba perseguida por la caballería enemiga. El arma estaba en el último banco y el artillero y su ayudante en el banco central, que mira en dirección contramarcha, por lo que puede ir disparando perfectamente en movimiento.






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Fedir Schus
marinero de la Armada Imperial Rusa
1915-1917


Fedir Schus

Fedir Schus, (ucraniano Федір Щусь), también Fiódor Schus o Feodosiy Schus. Su nombre verdadero era Fedosi Yustínovich Schus, (ucraniano Федосій Юстинович Щусь, ruso Феодосий Юстинович Щусь). Su apodo principal era Fiódor, (ruso Фёдор). Fue un anarquista ucraniano, nació en la aldea Dibrivka, (hoy Velykomyjáilivka), de la gobernación de Yekaterinoslav, (hoy Ucrania), en una familia de campesinos pobres. 

Su instrucción escolar fue menos de la elemental. Huyendo de la pobreza sirvió en la Armada Imperial Rusa, a las órdenes del zar. Al estallar la Revolución de Febrero de 1917, fue uno de los primeros y más activos insurgentes del sur de Ucrania. Con un grupo de guerrilleros, sostuvo una lucha tenaz contra las fuerzas de ocupación austroalemanas y contra las nacionalistas del Ejército Verde.

Era uno de los líderes campesinos que combatieron en favor de la Revolución desde los primeros días. La guerrilla de Schus controlaba la región de Dibrivka, cerca de Ekaterinoslav, mientras que, otras como la de Vasyl Kurilenko, operaban en la región de Berdiansk o, como la de Petró Petrenko (Platónov), en la región de Gríshino.

La guerrilla que dirigía Schus fue muy combativa pero fue finalmente aniquilada por los ejércitos superiores, una vez Ucrania fue entregada a las potencias del Eje, mediante el Tratado de Brest-Litovsk. Sobrevivieron Schus y apenas una veintena de anarquistas más, que se dirigieron a Guliaipole para unirse a los majnovistas.

Se convirtió en uno de los militares más próximos a Néstor Makhno y llegó a formar parte del Consejo de Insurgentes. Ocupó en él importantes puestos en el Ejército Negro. Sin embargo, sus estrategias de terror hacia los colonizadores alemanes fueron cuestionadas por los majnovistas, lo que llevó a Makhno a arrestarlo y reprenderlo. Schus se comprometió a no matar a nadie fuera de combate y juró lealtad al Ejército Negro. Fue mortalmente herido, en junio de 1921, en una batalla contra tropas bolcheviques en la gobernación de Járkov.

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Simon Karetnik

Natural de Guliaipole, Ucrania. Nacido en una familia de campesinos pobres, antes de la revolución trabajaba como criado en una granja. Abrazó las ideas del anarcocomunismo desde 1907. Fue comandante del Ejército Negro de Ucrania. De gran talento militar, según el historiador anarquista Piotr Arshínov, dirigió las tropas contra el ejército ruso del general Piotr Wrangel en Crimea en 1920 y actuó en Simferópol.

Tras la victoria sobre las tropas de Wrangel, los bolcheviques convocaron a Karétnik y al estado mayor del ejército majnovista de Crimea para el 25 de noviembre a una reunión militar en Guliaipole. Pero fue detenido por el Ejército Rojo mientras iba en camino, siendo fusilado el día siguiente en Melitópol.
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Los ucranianos no logran repatriar desde París las cenizas de Néstor Makhno, el anarquista más poderoso de la historia

Las leyendas en torno al legendario líder militar de Guliai Pole han desencadenado una búsqueda frenética de tesoros "anarcocomunistas"


Las cenizas del legendario líder militar anarquista Néstor Makhno continúan, por el momento, en el nicho número 6.685 del famoso columbario del cementerio parisino de Pere Lachaise, pese a los intentos de familiares y paisanos por repatriarlas a su ciudad natal, Guliai Pole, y reubicarlas en una gran estructura monumental. Los restos mortales del anarcocomunista fueron incinerados tras su fallecimiento, el 5 de julio de 1934 y, posteriormente, depositados en el interior de una urna. Una tumba notoriamente humilde y acorde a la pobreza extrema con la que vivió en el exilio francés.

Sus últimos años fueron una larga agonía provocada por la tuberculosis pulmonar que contrajo en un penal moscovita. En esa misma cárcel, conocería al anarquista ruso Arshinov, quien se convirtió de alguna forma en su mentor y le formó en el anarquismo. Poco después de su liberación, Makhno regresó a Guliai Pole y organizó un ejército de campesinos que llegó a dominar prácticamente todo el sureste del país.

El llamado Territorio Libre de Ucrania, —popularmente conocido como Majnovia— fue uno de los ensayos sociales liderados por anarcocomunistas más importantes de la historia. Se han cumplido ciento dos años de la derrota del Ejército Negro a manos de los bolcheviques, (1921), y cada vez son más frecuentes los intentos, —no siempre desinteresados—, por recuperar la memoria del "padrecito" ("batko", en ucraniano).


Ucrania convierte al mayor líder militar anarquista en un héroe del 'merchandising'

La editorial Ponent Mon acaba de publicar la primera de dos novelas gráficas sobre el encuentro en París de Makhno con Buenaventura Durruti. Varios historiadores españoles, como Carlos Taibo, (Anarquismo y revolución en Rusia), o Julián Vadillo, (Por el pan, la tierra y la libertad), han dedicado también parte de sus investigaciones sobre el anarquismo eslavo al experimento de la majnovchina.

Los restos mortales del anarcocomunista hubieran permanecido prácticamente en el olvido si un alto funcionario del Ministerio ucraniano de Interior, absolutamente ajeno a las ideas libertarias, Aleksandr Ishchenko, no hubiera concebido la idea de traerlos de vuelta a su ciudad natal para depositarlos en una especie de obelisco, jalonado por dos escalinatas en cuyos peldaños pretenden imprimir algunos de los hitos de su biografía. En ausencia de fondos, la estructura monumental no se ha construido aún, ni se construirá, por el momento, hasta que las cenizas de Makhno vuelvan a casa.

Las autoridades locales se las prometían muy felices, tras conseguir que el descendiente más próximo de Néstor, diera el visto bueno a la operación, condición sine qua non de las autoridades francesas para dar luz verde al retorno de los restos. Lo cierto es, sin embargo, que la repatriación ha hallado escollos burocráticos, además de la oposición de los anarquistas franceses y la "diáspora ucraniana", quienes pagaron una prórroga del alquiler de la tumba que ocupa en el columbario del Pere Lachaise y no tienen la menor intención de ponérselo sencillo a los "mecenas ucranianos".


Manipulación de su memoria

Lo que objetan principalmente es la manipulación de su memoria y la utilización de su figura, para fines tan espurios como convertirlo en una suerte de mono turístico de feria.

¿Quiénes y para qué proyectan financiar toda esta operación? En su día, le transmitimos la pregunta a Yuri Ivanóvich, durante una visita a Guliai Pole y nos dijo, sonriendo, que la factura del traslado va a ser abonada por "personas del país no indiferentes a su memoria". Yuri es el bisnieto de Emilian, el hermano de Néstor, asesinado por los alemanes, y por tanto, el pariente más próximo del líder anarquista.

Se logró reunir la documentación que, a su juicio, prueba su parentesco y aunque, según los ucranianos, cumplen los requisitos para traer de vuelta a Néstor, éste se resiste, de momento, a regresar del más allá parisino al más acá de sus paisanos.

Servirse de él para atraer turistas da definitivamente la razón a los anarquistas franceses. En realidad, Néstor es el activo más poderoso con el que cuenta Guliai Pole para captar el interés de los visitantes extranjeros y hace ya algunos años que se utiliza su figura para fomentar la entrada de divisas. Los cafés locales están a menudo decorados con sus retratos y en las tiendecitas del hermoso centro de la ciudad menudean las tazas y los imanes de nevera con impresiones de su rostro o de las míticas tachankas, carros movidos por caballos y manejados por tres hombres, donde las partidas anarquistas solían incrustar una ametralladora.


Genio militar

Si hay algo que nadie le disputa a Makhno, es su talento militar. Se conviene, por ejemplo, en que él fue el inventor del Blitzkrieg, la guerra relámpago que tantos éxitos le proporcionó a los nazis. Mucho antes que los generales de la Wehrmacht, los majnovistas comenzaron a aplicar la estrategia de acción de los grupos de maniobra mecanizados.

Makhno fue un visionario que advirtió las ventajas de la artillería transportada, en este caso por caballos. Gracias a las habilidades militares de él y sus comandantes, llegaron a dominar un territorio de una superficie semejante a un tercio de España.

Los únicos verdaderos soviet libres fueron los creados por los majnovistas, que ni siquiera llegaron a imponer el anarquismo a los campesinos que se levantaron junto a ellos, para no traicionar, de esa manera, su respeto a la libertad individual y a los principios de la libre adhesión a su proyecto social.

Hay una calle de la población dedicada al anarquista y dos estatuas metálicas y bañadas en oro. La sede del concejo local es el antiguo cuartel del Ejército Negro y muchos de los bellos edificios prerrevolucionarios que es posible visitar, forman parte también de la historia del majnovismo. La idea de la administración local es crear una ruta de Majnó con "islas de interés".

Temporalmente, sus cenizas de alojarían en el museo local, donde hay una sección entera dedicada a Makhno, pero apenas mención al anarquismo, como si su figura hubiera emergido desde alguna nada ideológica, solo enquistada en la pobreza campesina. Aun así, resulta cuando menos hilarante ver trabajar a los funcionarios locales bajo el retrato de un comunista libertario.


Entre Robin Hood y bandido

Hay que decir, por otra parte, que no todo el mundo en la ciudad celebra al personaje. La mayoría lo recuerdan como el Robin Hood, de irreductible alma cosaca, que robaba a los terratenientes ucranianos y los colonos alemanes para dárselo a los pobres. Pero otros han hecho suyas las ideas extendidas durante más de medio siglo por los bolcheviques y se refieren a él como un bandido.

Ahora, además, tras la Ucrania emergida del Euromaidán y de la guerra todavía viva, hay quienes lo perciben como un héroe nacional y lo sitúan al lado de Petliura o de Stepan Bandera. A nadie parecen molestarle, ni los anacronismos, ni el disparate que es en sí mismo asociar a ultranacionalistas de tendencias fascistas con un internacionalista antiautoritario. Sus enemigos acostumbran a reprochar las alianzas eventuales de los majnovistas con el Ejército rojo, en su lucha contra Denikin, (los zaristas), el hetmanato de Skoropadskyi, los burgueses de Petliura o las tropas alemanas que se enseñorearon de Ucrania tras el acuerdo de Brest-Litovsk.

Radio Libre de América le dedicó un reportaje, en el que hablaba del modo en que los anarquistas colaboraron con los bolcheviques para tomar Crimea. Se da por hecho que ese medio, financiado por la Administración norteamericana, trataba de menoscabar su imagen.

"Makhno se convirtió en un maldito en la Unión Soviética", dice el historiador Julián Vadillo. "Y, ahora, está manipulado, sobre todo por los grupos nacionalistas ucranianos, que han desfigurado completamente lo que significaba el majnovismo. La guerra civil en Ucrania fue bastante caótica. Sobre todo, porque no había un solo grupo, sino multitud de pequeñas partidas. El Ejército rojo y el majnovista eran los mas grandes, junto al de Petliura, pero había también otros grupos menores de guerrilleros no adscritos a ninguna ideología. La historia oficial soviética los vinculaba erróneamente a todos ellos", puntualiza el estudioso.

En opinión de Vadillo, "la desfiguración actual de sus ideas coincide con un momento de expansión de los sentimientos antirrusos. Los nacionalistas ucranianos han malversado su memoria, diciendo que también luchó contra el poderío bolchevique. No me sorprendió que, tras las revoluciones del Maidan, le rescatasen quienes no deberían haberlo hecho y quienes no tienen ni idea de lo que en verdad pensaba".


Bulos sobre su figura

Entre los bulos más recientes extendidos en la Ucrania post soviética, se halla un conjunto de leyendas que sugieren que Makhno y el resto de los comandantes dejaron escondidos, antes de huir del país, una serie de tesoros y botines capturados en el transcurso de sus razias. Parte de ese turismo que está atrayendo el anarquista hacia el sureste ,guarda relación con este hecho. Se han escrito libros, centenares de artículos y se han hecho incluso películas, donde se afirma abiertamente que hay cientos de kilos de oro esperando a que alguien los rescate, lo que ha atraído hacia los oblast de Zaporiyia y de Lugansk a decenas de arqueólogos aficionados.

Les interesan mucho menos sus gestas militares que las riquezas que dejó, supuestamente, tras de sí y dan por hecho cierto axioma, —por lo demás, ridículo—, de acuerdo al cual, Makhno acumuló ingentes riquezas personales durante sus incursiones guerrilleras. La sola idea de un anarquista irreductible contando sus doblones de oro, resulta un esperpento.

Toda esta nueva variante de la explotación de la memoria se halla abiertamente en colisión con ciertos hechos probados: el primero es que Makhno y sus hombres mostraban un absoluto desprecio por los bienes materiales e incluso llegaron a prohibir los saqueos a sus partidas. Hubo expropiaciones, eso es cierto, pero salvo en raras ocasiones, como en la expedición punitiva dirigida contra los bolcheviques en Mariupol, —donde tomaron varios millones de rublos del banco estatal—, no arrasaban los territorios conquistados como vulgares bandoleros y si, eventualmente, alguien lo hacía, se le castigaba con la muerte, porque no querían llevar en sus partidas a "aprovechados oportunistas de la guerra".


¿Hubo un "oro de Makhno"?

¿Existió un "oro de Makhno", del mismo modo que hubo un "oro nazi"? Las más consistentes de las ideas que apoyan esta idea, sugieren que los anarquistas ocultaron o enterraron parte de sus recursos cuando la derrota era inminente, con la esperanza de volver y reorganizarse. De hecho, el final del Ejército Negro no puso fin a sus actividades. Pequeñas células del maquis majnovista siguieron combatiendo hasta al menos 1924.

Hay también quien sugiere que algunos anarquistas, como Leva Zadov, intercambiaron los tesoros a cambio de su libertad y una responsabilidad en la recién instaurada Unión Soviética. Curiosamente, era judío en aquella Ucrania profundamente antisemita, lo que le hacía blanco principal de calumnias y prejuicios.

El rumor más extendido entre los buscadores de tesoros sugiere que parte del botín podría hallarse en Starobelsk. Claro que no hay un lugar por donde pasaran las partidas majnovistas que no se haya asociado, alguna vez, a la presencia de tesoros. Y no solo en Donetsk, sino también en Volnovaja, Melitopol, Luhansk, Slavyansk o Rodakovo, Starobelsk. Incluso Tolstoi se refirió, en cierta ocasión, a ese oro legendario. Lo que sin duda hay, hoy en día, es una necesidad imperiosa de dinero. Muy probablemente, el de Makhno terminó repartido entre los miles de hombres y mujeres que, hace algo más de un siglo, se unieron a la insurrección.

El historiador español Julián Vadillo carece de informaciones que apoyen o desmientan esas leyendas, pero menciona un hecho cierto que las cuestiona seriamente. "Néstor tuvo que salir tarifando, primero a Rumanía y, luego, a Polonia. Sus últimos años los pasó en la más absoluta de las miserias, en un piso muy pequeño de las afueras de París". En efecto, Makhno partió hacia el exilio sin un rublo en el bolsillo y vivió parte de sus últimos años gracias a la solidaridad de sus camaradas. Hay cientos de pruebas de lo indiferente que era al dinero el atamán anarquista.




   



Citas

“El liberalismo, el socialismo y el comunismo de Estado son tres miembros de la misma familia que toman vías diferentes para ejercer su poder sobre el hombre, con el fin de impedirle alcanzar su total apertura hacia la libertad y la independencia.”


“El ideal común de la humanidad: la vida fraternal y libre, la sociedad donde nadie será esclavo ni será humillado por quienquiera que sea nunca más.”

“En nuestra opinión, poner en un pedestal de Lenin como un guía de todos los trabajadores del mundo no es nada más y nada menos que una malvada y criminal farsa cometida respecto a la humanidad engañada y oprimida, todavía cegada lo suficiente como para adjuntar a esta broma un valor definido y específico.”

“La libertad de cada uno es la responsabilidad de todos.”

“La naturaleza del hombre es anarquista: se opone a todo lo que tiende a encarcelarlo.”

“Proletarios del mundo, buscad en vuestras profundidades, y allí encontrareis la verdad.”

“Sentía una especie de ira, de rencor, contra esos jóvenes holgazanes que a menudo pasan por el lado, frescos y ligeros, bien saciados, vestidos correctamente y perfumados, mientras que uno, sucio, harapiento, descalzo y apestando a estiércol, se ocupaba de la paja de los terneros.”

“El Anarquismo es la vida libre y la obra creativa del hombre. Es la destrucción de todo lo que está en contra de estas aspiraciones naturales y sanas del hombre.”

“Sólo por la lucha por la libertad, la igualdad y la solidaridad comprenderás el anarquismo.”

“A la incoherencia y la arbitrariedad, responderemos construyendo con justicia nuestra nueva vida, teniendo como base la responsabilidad de cada uno, verdadera garantía de la libertad y de la justicia social.”

“Liberado de los dioses celestes y terrestres, así como de todas sus prescripciones morales y sociales, el hombre alza la voz y se opone en actos contra la explotación del hombre por el hombre y la recuperación de su naturaleza, la cual queda invariablemente atada la marcha hacia adelante, hacia la plenitud y la perfección.”

“Cuando el razonamiento sano y el amor tanto el propio como el que se siente hacia los demás se ponga arriba en la vida, el hombre se hará el verdadero creador de su propia existencia.”

“El rostro social y político del anarquismo es una sociedadlibre, anti-autoritaria, que establece la libertad, la igualdad y la solidaridad entre todos sus miembros.”

“Hemos transformado la lucha de ideas en guerra entre los hombres.”

“Mientras los enemigos de nuestra libertad recurran a las armas para combatirnos, también estaremos obligados a responderles con las armas a la mano.”

“El terrorismo político de los bolcheviques respecto a las ideas revolucionarias y de aquellos que las defienden no se diferencian en nada del terrorismo fascista.”

“A la burguesía, el presente le parece bastante adecuado, porque todo los poderosos se inclinan ante ella: reyes, presidentes, gobiernos y la casi totalidad de los intelectuales y sabios, todos aquellos que someten a su vez a los esclavos de la sociedad nueva.”

“El alma del traidor y la conciencia del tirano son tan negras como una noche de invierno.”

“Cuando se desarrolla, el anarquismo no conoce de ataduras. No reconoce barreras a las cuales deba confinarse y ajustarse. Tal cual la existencia humana, no tiene fórmulas definitivas para sus aspiraciones y objetivos.”

“Es sobre la base de la voluntad del individuo, que la enseñanza libertaria puede ser encarnada en la vida real y limpiar el sendero que ayude al hombre a deshacerse de todo espíritu de sumisión de su seno.”

“La diferencia que existe entre un militar que manda y un revolucionario que dirige, reside en que el primero se impone por la fuerza, mientras que el segundo no dispone de más autoridad que la que se deriva de su propia conducta.”

“Nuestro ejército demostraba cada día que era verdaderamente un ejército popular y revolucionario: en las condiciones materiales en que se encontraba habría debido deshacerse: rápidamente; por lo contrario, no cesaba de acrecerse en efectivos y material.”

“Al grito de: ¡Vivir libres o morir combatiendo! (nuestros hombres) se arrojaban a la pelea, arrollando a un enemigo muy superior y poniéndolo en fuga.”



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Canción del Ejército Negro Ucraniano

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