sábado, 6 de mayo de 2023

LAS CAJAS DE AMSTERDAM - KATI HORNA Y MARGARET MICHAELIS - GUERRA CIVIL

 





Las cajas de Ámsterdam
Kati Horna y Margaret Michaelis 
Guerra Civil





Margaret Michaelis (Dziedzice,1902-Melbourne,1985) y Kati Horna (Budapest, 1912-México, 2000) pusieron sus cámaras al servicio de la Revolución Social impulsada por los anarquistas y anarcosindicalistas de la CNT-FAI durante la Guerra Civil Española. 

A diferencia de lo que se ha pensado hasta ahora, sus fotografías de la guerra no cayeron en manos franquistas ni desaparecieron entre las ruinas de los bombardeos, sino que se encontraban en el archivo de las Oficinas de Propaganda Exterior de la CNT-FAI donde trabajaban. Al terminar la Guerra Civil, el archivo logró salvaguardar sus fondos enviándolos al Instituto Internacional de Historia Social de Ámsterdam, donde permanecieron prácticamente invisibles hasta 2016, cuando se organizaron sus archivos y se creó y se publicó su inventario.




Las cajas de Amsterdam. Kati Horna y Margaret Michaelis en la Guerra Civil pone el foco en estas dos grandes fotógrafas, con una trayectoria artística marcada en ambos casos por su estancia en Berlín y cuyo trabajo no ha sido suficientemente reconocido. Sus cámaras, inmersas en la fotografía documental sacudida por las vanguardias del periodo de entreguerras, nos ofrecen hoy una mirada única del conflicto con imágenes de una incipiente revolución social, que muestran el esfuerzo de los anarquistas por construir una nueva sociedad en plena guerra contra el fascismo. 




La fotorreportera polaca Margaret Michaelis y la húngara Kati Horna, figuras ambas esenciales de la imagen documental europea en el siglo XX y curtidas en Berlín, trabajaron en la Guerra Civil española al servicio de la Confederación Nacional del Trabajo y la Federación Anarquista Ibérica. CNT-FAI. Ofrecieron una mirada muy valiosa de la contienda desde esa óptica anarquista, pero su obra quedó en los archivos primero de aquellos organismos y luego del Instituto holandés, como decimos durante décadas, y apenas recibió atención hasta el reciente hallazgo de las llamadas cajas de Ámsterdam.

 

   

Ahora su producción, junto a prensa de la época y documentación inédita, hace hincapié en su buen conocimiento de las vanguardias de entreguerras, en su captación de las ideas de revolución social que promovían sus compañeros y en el propio periplo de su acervo, que Horna creyó extraviado hasta que supo de su destino europeo: Creí que se había perdido. Ahora sé que se ha recuperado. Los anarquistas sacaron la documentación a Holanda (…) Al finalizar la Segunda Guerra Mundial (1945) concentraron toda la documentación en Ámsterdam.




Aunque no existe documentación en el archivo de la FAI que lo corrobore, durante los primeros meses de guerra, Margaret Michaelis, asentada en Barcelona desde 1933, trabajaría para la Sección Gráfica convirtiéndose en la fotógrafa de confianza de los anarquistas. Prueba de ellos son los viajes que llevaría a cabo en calidad de fotógrafa junto a la anarquista rusa Emma Goldman (1869-1940) y el anarcosindicalista holandés Arthur Lehning (1899-2000) en otoño de 1936, organizados por los compañeros de las oficinas de propaganda. Viajes que Michaelis recogió con su cámara y que han sido identificados, entre otros trabajos de la fotógrafa, en el Archivo.




Michaelis se encontraba ya en Barcelona cuando comenzó la Guerra; allí trabajaba en su estudio Foto Elis, dando cuenta con su Leica del ambiente prebélico. Muy pronto se convirtió en reportera de confianza de los anarquistas, avalada por su amigo Ruditger, responsable de la propaganda alemana en la Casa CNT, y en el mismo año 36 captó los procesos de colectivización en la capital catalana y viajó a las zonas rurales de Aragón y Valencia junto a la escritora y anarquista Emma Goldman, documentando aquellos traslados en centenar y medio de negativos.




Visitó la comarca del Cinca, observando su gente y paisajes desde una perspectiva, en cierto modo, etnográfica y atendiendo a la idiosincrasia de los pueblos desde una mirada extranjera: aquellas fotos ilustraron el artículo Albalate de Cinca. Un pueblo colectivizado de Goldman y también aparecieron en prensa (Spain and the world, Nova Iberia…). En Valencia acompañaron a la fotógrafa y la escritora el periodista alemán Hanns Erich Kaminski y el anarcosindicalista holandés, cofundador del Instituto Internacional de Historia Social de Ámsterdam, Arthur Lehning: los diarios de ambos resultarían esenciales para identificar la obra de ellas en el archivo holandés.




Su periplo esta vez les llevó, además de a Valencia, a Castellón, Xàtiva, Utiel, Alcoy, Sagunto y Alcora y, en estos trabajos de Michaelis, sí percibimos una influencia hasta entonces no presente de la fotografía de vanguardia, a través de planos picados y contrapicados muy marcados y de composiciones poco convencionales. También es notoria su pasión por la arquitectura: durante años colaboró con GATCPAC.




Además, se cuenta con el reportaje de Michaelis de la llegada de la Cruz Roja inglesa a Portbou, el paso fronterizo entre nuestro país y Francia controlado entonces por anarquistas. Seguramente fue uno de los últimos proyectos que desarrolló para la CNT-FAI y, en 1937, la revista Mujeres Libres publicó una de sus imágenes para denunciar la posición pasiva del Comité de No Intervención británico.




Kati Horna, por su parte, recaló también en Barcelona algo más tarde, en enero de 1937, por invitación de Augustin Souchy para trabajar en las Oficinas de Propaganda de la CNT-FAI. Bajo el pseudónimo de Catalina Polgare, la emplearon como fotógrafa por un sueldo de 84 pesetas, documentando la vida cotidiana tanto en esa ciudad como en el frente de Aragón, hasta que se trasladó a Valencia: en aquellos meses, y con la ayuda de Paul Partos, fundó la Spanish Photo Agency (Photo SPA) y llevó a cabo el segundo álbum de propaganda ¿ESPAÑA? de CNT-FAI.




En medio año generó más de quinientos negativos con su cámara Rolleiflex; algunos fueron a parar al mencionado Instituto holandés y otros resultarán a algunos más familiares por custodiarse ya en el Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca, junto a otro material procedente de su etapa posterior en la publicación Umbral.




Se encuentra también su serie dedicada a las colonias escolares que trabajaron en la puesta en práctica de las ideas racionalistas de Ferrer i Guardia; además de dar continuidad al legado del pedagogo, atendían a las necesidades más básicas de los niños lejos de las zonas de conflicto. En la mirada de la húngara es posible detectar aquí cierta esperanza o un intento de ella, poco común en el contexto de las series fotográficas de la Guerra Civil, y también la influencia surrealista de su tiempo francés, en el aire onírico de las imágenes.



Encontrándose en Barcelona, Horna fue autorizada a visitar la cárcel Modelo y a tomar fotos que dieran fe del estado y las condiciones de la prisión, ante las acusaciones de su mala situación. También documentaría esta autora, junto a Souchy, la experiencia de los pueblos colectivizados de Aragón (su trabajo se recogería en el libro Entre los campesinos de Aragón: El comunismo libertario en las comarcas liberadas). A medio camino entre lo social y lo etnográfico, buena parte de sus obras de este momento son retratos, por lo que podemos entender que rozan lo personal e incluso lo autobiográfico.




En su recorrido por el frente aragonés, fotografió asimismo la actividad habitual de los milicianos, desde la descripción documental pero aplicando planos inusuales y encuadres que alteran la escena, en la senda de la corriente de la Nueva Visión fomentada por la Bauhaus, que Horna había conocido en sus años berlineses. La necesidad de testimonio se conjuga, por tanto, con su deseo de experimentación, como se advierte especialmente en una fotografía tomada en Siétamo, durante el velatorio de un miliciano caído en el frente: el espejo en la sala da lugar a una doble imagen, al estilo de los fotomontajes de la propia Horna.



Otra de sus series la dedicó a una de las primeras columnas organizadas por la CNT en julio del 36, la División Ascaso, nombrada así por el anarquista oscense Francisco Ascaso, caído en Barcelona al principio de la guerra. Se fijó en escenas relajadas pero parcialmente escenificadas, con milicianos almorzando y posando ante la cámara, pero también en algunos momentos tensos, lejos del cariz heróico que buscaba el canon fotoperiodístico en el conflicto.




Son célebres sus fotos de los milicianos en las cercanías del carrascal de Banastás y a través de ellas busca generar relato: recurre a una secuencia narrativa, incidiendo en la espontaneidad en los retratos. Y se cierra con los trabajos que Horna realizó como redactora gráfica en Umbral, sus imágenes del frente de Teruel, el mencionado álbum de propaganda ¿ESPAÑA? y varios de sus fotomontajes, algunos elaborados junto a su ya pareja, el pintor José Horna.




Corría 1983 cuando la fotógrafa vendió al Estado español 270 negativos que hoy conforman su archivo en el Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca, ahora completado con el legado identificado en Holanda.


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The Ex






The Ex es un grupo punk anarquista y experimental de Amsterdam, formado en 1979. El sonido del grupo ha evolucionado notoriamente desde sus comienzos, que sonaban como un simple banda de anarco-punk. A través de las décadas que llevan de existencia, su sonido se nutrió tanto de la música experimental, como del word music, y poco a poco fue evolucionando hacia un sonido mucho mas intrincado y personal.




Pertenecientes al movimiento No wave, se formaron en el momento de la explosión de la Tercera Ola Del Punk-rock y desde entonces han publicado más de veinte álbumes de larga duración.





1936, The Spanish Revolution, es un álbum de canciones y fotografías de archivo de las cajas de Ámsterdam relacionadas con la Guerra Civil Española del año 1986 en su 50 aniversario, grabado y ensamblado por la banda en edición vinilo o mini CD.

 












Puedes escuchar las cuatro canciones del EP en el siguiente enlace

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