miércoles, 24 de mayo de 2023

UN DÍA CUALQUIERA EN HORROSKI






No es del factor mundano sino una realidad latente, del día a día. En muchas ocasiones, de manera reiterada desde que te levantas hasta que te acuestas. No son reales la mayoría de las imágenes que salen en redes sociales, de personas que comparten su intimidad contándonos lo que hacen en todo momento. Sólo les falta colocar una cámara cuando hacen sus "cosas" más íntimas. 

Si ésa es la rutina y monotonía que nos impone el sistema, aviados vamos tod@s. De ahí no se desprende lo que hay realmente detrás del telón. En la mayoría de las ocasiones problemas de todo tipo; por supuesto, todo inducido, de manera indirecta por el sistema.

Somos simples números, para la Seguridad Social, bancos, monopolios y demás estamentos, directos e indirectos que, en sí, nos controlan las 24 horas. Bueno... exceptuando el momento en que descansamos del largo día porque, dadas las circunstancias, con permiso del metaverso, (aún no saben cómo hacerlo), para que no nos quede un momento de sosiego.

Las risas, los buenos momentos, el compartir por compartir es de cara a la galería olvidando que a nadie nos debemos más que a nosotros mismos y que quien bien nos quiere, en su momento, ya se preocupará de nosotr@s, sin necesidad de hacer de nuestra vida un espectáculo en directo; por intentar actuar de manera alegre, no significa que, al final, la tristeza escondida sea compañera de lo que no es cierto.

Instagram y otras redes tendrían que ser portavoces de lo que nos acontece. ¿Por qué no grabar en directo una visita a alguno de los conocidos supermercados de grandes ofertas? Donde el consumidor, de facto ya jodido con la subida considerable de precios en productos básicos y no digamos en el resto, sin olvidar la reduflación a la que nos están sometiendo.

Dejen que les cuente una de mis últimas visitas, que acabó siendo un auténtico "horroski". La canción que salía por los altavoces, en euskera y castellano, a ritmo de rap y balada, relatándonos las esencias de sus mejores productos: al mejor chuletón, aceite de primera y jamón; las mejores viandas que, en muchas ocasiones, no te las puedes permitir ni aun soñándolas para, a continuación, escuchar recitando a la cantante: "No te preocupes más por el champú, ya no le tendrás que echar más agua", porque en eso, y poco más, te hemos hecho unas buenas ofertas que no podrás rechazar.

Y, para acabar, la locución te dice que comprenden que no tienes que agarrarte más el cinturón, Horroski está contigo. Respetuoso al límite con el sufrimiento de millones que no llegan a fin de mes. 

Así pasa con las anteriores oligarquías antes mencionadas, donde pagar facturas es un sufrimiento continuo, con trabajos esclavos y sueldos de miseria. En Francia llevan semanas de manifestaciones, lucha y protestas por la edad límite que quiere imponer Macron para cobrar una pensión que, al ritmo que vamos, será una quimera para todos los trabajadores del continente europeo, ya no digamos del resto del mundo.

En España hace tiempo que la clase obrera se rindió, exceptuando las protestas por la Sanidad, Educación o de los propios pensionistas, que nos advierten que, de las luchas de nuestros padres y abuelos, no van a quedar más que cenizas, que el sistema está finiquitado y que los mundos de Yupi tan sólo son para unos poc@s.

Si las redes fueran utilizadas para plasmar lo que acontece, tengan por seguro que desaparecerían al momento. Me recuerda a aquella sentencia final de la película Plácido de Luis García Berlanga, cuando suena el villancico y se escucha: "Madre, en la puerta hay un niño; tiritando está de frío. Anda y dile que entre, que calentará, porque en esta tierra ya no hay caridad, ni nunca la habrá".


Puedes ver la escena aquí

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Majnóvchina

1 comentario:

Acraçia Nova dijo...

El neorrealismo italiano fue un movimiento cinematográfico surgido en Italia durante los años posteriores al fin de la Segunda Guerra Mundial y la caída del régimen fascista de Mussolini. El cine neorrealista italiano se caracteriza por basarse en historias realistas, rodadas en exteriores y protagonizadas muchas veces por actores no profesionales pertenecientes a la clase baja de la sociedad, trabajadores o personas pobres.

Las películas neorrealistas, venían a mostrar los cambios en la sociedad italiana de la posguerra donde la pobreza y la precariedad estaba más que presente. Entre los principales exponentes de esta corriente tenemos a los directores Roberto Rosellini, Luchino Visconti, Vitorio de Sica, Giuseppe de Santis, y el guionista Cesare Zavattini. Esta corriente cinematográfica, a pesar de ser italiana, tuvo un enorme impacto en otros países. Por ejemplo, siendo precursora de la Nouvelle Vague.