viernes, 15 de septiembre de 2023

RAMÓN ACÍN: 87 AÑOS DEL ASESINATO DEL HOMBRE BUENO

 


Ramón Acín 


87 años del asesinato del “hombre bueno” que se gastó El Gordo en financiarle 'Tierra sin pan' a Buñuel.

Acín y su mujer, Conchita Monrás, fueron fusilados en agosto de 1936 en las tapias del cementerio de Huesca.

Ramón Acín (Huesca, 1888-1936) tenía un perro, Tobi. Orgulloso ejemplo de esos canes de raza difusa pero inteligencia vivaz, al bueno de Tobi le entristecía que le pusieran el bozal, tal como exigía la normativa municipal. Por eso Acín decidió pintarle con una brocha un simulado correaje y sacarlo a pasear de esa guisa, para despiste de los guardias y felicidad de la mascota. Estas anécdotas retratan a este creador y maestro, calificado por algunos como “el Lorca aragonés”, del que en este 2023 se cumplen 87 años de su fusilamiento por las fuerzas fascistas.






Aquel hombre asesinado hace 87 años fue un ser poliédrico. Escribió artículos y fue un notable humorista gráfico. Abanderó desde la periferia las vanguardias con una considerable producción artística. Fue profesor de la Escuela de Magisterio de Huesca e impartió clases particulares de dibujo en su propia casa a niños con pocos posibles; fue también un gran entusiasta de la imprenta Freinet, con la que los escolares de la época podían realizar sus propios libros. En su afán pedagógico, llegó a transmutarse en inventor y diseñó una mesa-caballete declarada de utilidad para la enseñanza del dibujo. Como ciudadano comprometido, mantuvo posiciones inequívocamente libertarias y pacifistas.

Se puede definir a Acín de muchas maneras, pero quienes se han acercado a su figura se quedan con una característica fundamental: era “un hombre bueno”. Su forma de ser queda reflejada en anécdotas como la relatada más arriba, pero no es la única digna de mención. Antológica es la historia de cuando en 1932 tocó el gordo de Navidad en Huesca, del que Acín llevaba participaciones. Muchos de los agraciados destinaron el premio a construir los chalés que todavía hoy jalonan la calle del Parque; el maestro, en cambio, lo invirtió en financiar ‘Tierra sin pan’, el documental de su amigo Luis Buñuel sobre Las Hurdes. Otra imagen icónica es su jaula con una pajarita de papel dentro: decidió soltar al pájaro y sustituirlo por una figura de papel por coherencia con su pasión por la libertad.






Sus ideas y su forma de entender la vida le pusieron en el punto de mira. Estuvo varias veces en la cárcel, y su implicación en la Sublevación de Jaca en diciembre de 1930 le obligó a exiliarse a París. Incluso tras proclamarse la II República pisó de nuevo el presidio por su solidaridad con las huelgas obreras. Durante aquella pena escribió unas llanas pero emotivas líneas a sus hijas Sol y Katia: 

“...los que estamos aquí presos nos han traído porque queremos que, los niños y sus papás y todos, vivan más alegres y mejor y todos pasen el verano en sitios bonitos que, hoy, sólo pueden ver los que tienen perricas y eso no debe ser y muchos protestamos y a Galán lo mataron”.


Acín era un gran cultivador de la amistad. Aunque se codeó con Lorca, Buñuel, Indalecio Prieto y otros destacados personajes de la época, siempre presumió de que su mejor amigo era Juan Arnalda, un zapatero de Huesca.

Con Arnalda se escondió en julio de 1936 en su casa de la calle Cortes, en el hueco detrás de un armario. Cansado de ver cómo los falangistas maltrataban a su mujer, en busca de información sobre su paradero, Acín tomó la resolución de entregarse. Antes, como hiciera años antes con el bozal del perro Tobi, le dibujó a Arnalda un bigote para que pudiera escapar camuflado en la noche.

Arnalda murió en Francia en 1977; Acín, en las tapias del cementerio de Huesca en agosto de 1936. En ese mismo lugar, en el que fue fusilada Conchita Monrás junto a otras 94 personas, se inauguró un monumento en memoria de los asesinados por el fascismo en la capital oscense.





LA BONDAD Y LA IRA, EL CÓMIC QUE NOS ACERCA A LA VIDA Y LAS ÚLTIMAS HORAS DE RAMÓN ACÍN


87 años después de su fusilamiento este cómic recrea las últimas horas de Acín, a modo de sentido homenaje. El libro es un relato gráfico que traza un retrato emocional espléndido del periodista, pedagogo y multifacético artista oscense, fusilado durante el golpe fascista de 1936 en las tapias del cementerio de Uesca.

Acín se escondió en julio de 1936 en su casa, en un hueco detrás de un armario. Harto de ver cómo los falangistas maltrataban a su mujer, en busca de información sobre su paradero, Ramón decidió entregarse a los sublevados. Diecisiete días después de su asesinato fue fusilada su compañera, Conchita Monrás, junto a otras 94 personas.

"Ramón Acín lleva más de dos semanas escondido tras un gran armario y protegido por el silencio de su mujer, Conchita, desde la madrugada del 19 de julio de 1936. En su soledad, evoca episodios vividos con sus amigos; Luis Buñuel, Romá Bonet i Sintes "Bon", Federico García Lorca, Felipe Alaiz, o Francisco Ponzán Vidal, entre otros, y recuerda los aspectos más relevantes de su vida, como la Sublevación de Jaca y su relación con el Capitán Fermín Galán".

Juan Pérez Fernández (Zaragoza, 1967). Es el primer cómic que publica. Hubo otros intentos, pero tan descabellados que, aunque llegaron a verse parcialmente dibujados, no pasaron de ahí. Sus personajes literarios referentes son Biscuter y Rascal: detrás de un gran hombre, siempre hay otro que le hace los mandados.

Daniel Viñuales Cerdán (Zaragoza, 1967). Estudió en la Escuela de Artes de Zaragoza. Como artista gráfico ha realizado diversas exposiciones en Nueva York, Barcelona, Marbella y Zaragoza. También ha publicado varios cómics, como "Artal d'Escuer", "Las increíbles aventuras del Capitán Morgan", "Cucaracha y Zerrudo" y "Saputo".






Tizas en los bolsillos. Ramón Acín, el incorregible hombre bueno, un documental dirigido por Emilio Casanova, en el que se repasa la vida de este oscense que brilló como pedagogo, artista, escritor, dibujante de prensa, movilizador social y anarcosindicalista.

El anecdotario nos recuerda un acontecimiento de los más significativo; el gesto desinteresado de Ramón Acín de ceder el premio de la lotería con el que había sido agraciado al cineasta Luis Buñuel que, gracias al gesto del maestro anarquista, pudo grabar una de sus películas más reconocidas, «Tierra sin pan». El gesto de Ramón Acín refleja el carácter, la ética y la moral de los y las anarquistas.


















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